
Un viaje personal y profesional en el que la ciudad de Miami ocupa un lugar sagrado al que considera, sin dudarlo, su segunda casa: «Yo aquí vine hace 22 años, comencé todo este sueño hace 26 años. Siento que Miami es una ciudad que ya también es parte de mi vida, de mi alma».
Los comienzos no fueron sencillos. El intérprete recordó en esta entrevista cómo hace más de dos décadas tomó la valiente decisión de vender lo poco que tenía para trasladarse a Miami con apenas 4.000 dólares en su chaqueta. Aquella etapa estuvo marcada por momentos de intensa ansiedad e incertidumbre, preguntándose qué sería de su vida y si lograría llenar los recintos en sus primeros conciertos.
Hoy, mirando hacia atrás con perspectiva y tras haber atravesado distintas facetas personales, Juanes asegura sentirse en su «mejor versión», disfrutando de cada instante y manteniendo viva la conexión con la inmensa comunidad colombiana que le rodea: «En este momento de mi vida, en mi mejor versión, siento que es un sueño para mí».
Esta trayectoria vital se refleja de forma transparente en su trabajo bajo el nombre de Juan Esteban, una propuesta que describe como un auténtico «kaleidoscopio» de su personalidad: «La música y el álbum es como un kaleidoscopio de mi personalidad, en donde paso por todo lo que de alguna manera soy, muchísimas facetas de mi alma. Juan Esteban abraza a Juanes».
En este proceso creativo ha integrado sus raíces – desde el vallenato y la cumbia hasta el rock, el funk o el reggae- con un sonido analógico y vintage al estilo de bandas clásicas como The Beatles, apostando por la autenticidad de los instrumentos de madera y la calidez humana.
A sus reflexiones sobre el paso del tiempo y la madurez, el artista añade una firma de declaración de intenciones: la palabra retira no entra en sus planes. Inspirado por referentes que siguen sobre los escenarios durante décadas, Juanes deja claro que el motor de su vida sigue siendo la música y la sonrisa compartida con el público sobre el escenario, un regalo que piensa seguir disfrutando mientras la salud y las fuerzas se lo permitan.
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