
En una entrevista concedida a La Razón, el cantante ha reflexionado sobre algo que pocas personas se atreven a preguntarle. ¿Cuál ha sido su mayor acierto y el error que no volvería a repetir? El cantante, honesto, ha contestado: «Mi mayor acierto ha sido mirar hacia dentro, no avergonzarme y plasmarlo en mi arte«.
En un momento vital de plenitud, resume su filosofía con una frase que tiene escrita en su estado de WhatsApp: «Estoy madurando hacia la infancia». Una oración que habla de volver a la esencia, a la raíz emocional que siempre ha marcado tanto a él como a su música.
No todo ha sido un camino sencillo. El cantante de Nada valgo sin tu amor admite que hubo momentos en los que el negocio le llegó a eclipsar la inspiración.
«Lo que no volvería a hacer es sacrificar mi arte por el trabajo. Porque cuando arrancas en esto la música te sale muy natural pero luego te pierdes en el negocio», explica. Esa honestidad refleja el hilo conductor de su nuevo disco, donde prioriza la autenticidad por encima de cualquier estrategia comercial.
Juanes también se ha abierto en la entrevista sobre aspectos más personales y sociales. Confiesa que la situación de los inmigrantes en EE.UU. le genera «mucha ansiedad» y que la música siempre ha sido para él una salida para canalizar esas inquietudes, recordando que «el amor es lo más importante en esta vida».
Por otro lado, también ha hablado de su familia y de cómo la pérdida reciente de su madre ha marcado su proceso creativo. Transformó un tema inicialmente, que se encuentra en su próximo disco JuanesTeban, en «un lugar alegre y de luz, en un agradecimiento a ella».
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