
En un artículo publicado por 20 Minutos han querido profundizar en esta tendencia y extraer algunas de las claves que explican este cambio de hábitos. Entre ellas aparecen conceptos como la búsqueda de aceptación social, la influencia de las redes sociales y una mayor preocupación por el bienestar físico y la salud mental.
Lejos de entenderse únicamente como un espacio para hacer deporte, el gimnasio se ha convertido para muchos jóvenes en un punto de encuentro y en un lugar donde construir relaciones y reforzar su identidad.
Así lo explica el sociólogo José Antonio Alcoceba, quien señala que «teniendo en cuenta que la sociedad es cada vez más individualista, el gimnasio cumple ese espacio de ritual y también de autoafirmación de la identidad«.
Por un precio mensual que ronda los treinta euros, estos espacios ofrecen mucho más que máquinas y pesas. También crean un entorno donde pueden compartir objetivos comunes y sentirse parte de una comunidad: «Puedes venir solo o con amigos y todos están a lo mismo: trabajar el cuerpo».