
La cantante reconoce que ha aprendido con los años a escucharse y a ser fiel a sí misma, y que fingir o querer agradar siempre ha sido algo que no va con su forma de ser: «no he fingido mucho… el querer gustar no me va, me parece aburridísimo».
Este enfoque no solo forma parte de su filosofía creativa, sino también de cómo entiende la vida profesional y personal. No se trata de encajar en moldes, sino de permanecer fiel a quien eres.
En la misma entrevista, Chenoa también reflexionó sobre los retos de su carrera. Habló abiertamente de las inseguridades y de enfrentarse a sus propios miedos, mencionando el conocido ‘síndrome del impostor’ que muchos artistas experimentan a lo largo de su trayectoria.
Del mismo modo, destacó que su personalidad, defendida con fuerza a lo largo de los años, ha generado opiniones diversas. Según ella, hay quien puede juzgarla a primera vista si no conecta con su estilo, pero también ha aprendido a invertir su energía en quienes sí le dan una oportunidad sin prejuicios.
Este enfoque también la llevó a afirmar que «hay espacio para todas, pero hay que ser coherentes», especialmente cuando habla de apoyo y respeto entre mujeres en la música.