
El cambio climático no solo está provocando un ascenso en los termómetros, sino que está haciendo que las olas de calor sean cada vez más agresivas y peligrosas para la salud. La agencia espacial estadounidense (NASA) ha puesto la voz de alarma en su informe Too Hot to Handle: How Climate Change May Make Some Places Too Hot to Live, donde analiza cómo ciertas regiones del planeta podrían alcanzar condiciones climáticas incompatibles con la vida humana en las próximas décadas.
El gran riesgo de este fenómeno reside en la combinación del calor extremo con altos niveles de humedad, multiplicando los casos de deshidratación grave, golpes de calor y fallos multiorgánicos.
Aunque superar este límite solía ser algo excepcional, los datos revelan que desde 2005 ya se han registrado picos puntuales por encima de los 35 °C de bulbo húmedo en zonas subtropicales del Golfo Pérsico y Pakistán.
Los modelos climáticos de la NASA prevén que estas condiciones extremas pasen de ser anécdotas temporales a escenarios habituales en los próximos 30 a 50 años:
De cara a 2050: Las zonas de mayor riesgo inminente se concentran en el sur de Asia, el Golfo Pérsico y el entorno del Mar Rojo.
De cara a 2070: La amenaza se extenderá hacia el este de China, diversos puntos del Sudeste Asiático y amplias regiones de Brasil.
El Medio Oeste estadounidense: Ciertos estados de EE. UU. como Arkansas, Missouri e Iowa también podrían registrar niveles críticos de estrés térmico dentro de cinco décadas.
Para medir hasta qué punto el ambiente se vuelve peligroso, la comunidad científica recurre a la temperatura de bulbo húmedo, un parámetro que evalúa conjuntamente el calor y el nivel de humedad ambiental.
Fallo en la termorregulación: Al rebasar ese límite, el organismo pierde la capacidad de enfriarse por sí solo.
Efectos en el cuerpo: La sangre se desplaza masivamente hacia la piel para intentar expulsar el calor, privando de oxígeno a los órganos internos y provocando una sobrecarga metabólica que puede resultar mortal.
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