
Según explicó en Telecinco, al llegar a la finca encontró una de las puertas abiertas y la cerradura forzada, una situación que interpretó como una entrada sin permiso. «Me doy cuenta de que una de las puertas estaba abierta y la cerradura rota», relató. Además comentó que se produjo un fuerte enfrentamiento con la pareja y señaló directamente a Lola García, a quien acusó de mantener una actitud «provocadora» durante la discusión.
La emisión de las imágenes durante el programa mostraban parte del intercambio entre ambas partes, con reproches y peticiones para dejar de grabar.
Tras la repercusión mediática del episodio, Lola García utilizó su perfil de Instagram para defenderse de las acusaciones y ofrecer su versión de lo ocurrido. La bailarina negó haber grabado a la guardesa y aseguró que únicamente pidió que dejaran de registrarla mientras realizaban la mudanza.
«Se llama defenderse de acusaciones y de cosas que estáis hablando sin saber», escribió en sus historias de Instagram. Según explicó, fueron la guardesa y su hija quienes comenzaron a grabarles pese a conocer su identidad.
Lola insistió en que todo se ha malinterpretado y mostró su malestar por los comentarios recibidos en los últimos días. «Estaba claro que quería montar todo esto, es vergonzoso. Si os pensáis que me ofendéis por compararme, podéis seguir…», expresó con contundencia en uno de los mensajes publicados en sus redes.
Por su parte, Kiko Rivera también reaccionó públicamente para respaldar a su pareja y defender su presencia en Cantora. El artista aseguró que se encontraba «en su casa» realizando una mudanza cuando comenzaron las grabaciones y lamentó la exposición mediática del conflicto.
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