
Sin paños calientes, la intérprete vasca ha querido desmontar la validez de ciertos conceptos institucionales que, a su juicio, están vacíos de sentido real en el día a día de una figura pública.
«En mi caso la conciliación es una bonita palabra pero sin profundidad ni contenido. Quiero decir, o sacrifico estar en mi casa con mi hijo o sacrifico mi profesión. No hay puntos intermedios. Me he llevado a mi hijo de gira pero yo me doy cuenta de que si estoy centrada en mi momento profesional y que tengo todo el derecho, por supuestísimo», ha aseverado con firmeza, visibilizando la encrucijada constante a la que se enfrentan las mujeres en la industria de la música.
Más allá de los viajes, Leire ha querido compartir el plano emocional de esta realidad, revelando las intensas y pedagógicas conversaciones que mantiene con el pequeño para ayudarle a encajar sus ausencias por motivos laborales: «Es una conversación que he tenido con mi hijo muchas veces». A esto añade que su hijo lleva muy mal que vaya de viaje o que se vaya de casa cuando tiene que trabajar. Asimismo, revelaba lo que le decía su hijo cuando tenía que viajar por trabajo: «Jo ama, no te vayas. Jo ama, es que tu trabajo es una mierda‘.
«A ver, yo entiendo lo que a ti te supone esto, porque tú quieres que esté aquí y no estoy. Y desde esa perspectiva lo entiendo. Ahora tú también tienes que entender que igual a ti te gusta ir a entrenar, te gusta el fútbol, te gusta lo que sea que a ti te guste. Tu madre es persona como tú y también le gustan ciertas cosas'».
Para la cantante, enseñar a su hijo el valor de la realización personal es una lección fundamental de vida, defendiendo el derecho inequívoco de cualquier madre a apasionarse y disfrutar con su trayectoria profesional sin cargar con culpa.