
David lleva desde el año pasado acompañando al cantante gaditano durante su gira. En Marbella había además un motivo añadido para toda la emoción mostrada. El equipo llevaba semanas preparando las dos citas, que terminaron con lleno absoluto en ambas noches. Sus lágrimas aparecieron y acabaron siendo captadas por las pantallas de la Cantera.
La imagen pone delante del público una figura de la que pocos hablan y que habitualmente trabaja alejada de los focos. Mientras el artista ocupa el centro del escenario, otras personas también son protagonistas y se encargan de que todo lo que ocurre alrededor de los conciertos pueda funcionar.
@areacostasol El road manager del artista gaditano Antoñito Molina no pudo contener la emoción después de semanas preparando los dos conciertos con lleno absoluto en Marbella y sus lágrimas terminaron captadas una y otra vez por las pantallas de la Cantera.♬ sonido original – Área Costa del Sol
La figura del road manager es una de esas piezas de una gira que rara vez aparece de cara al público, acompañando al cantante mientras canta una canción. Su trabajo está relacionado con la organización y el funcionamiento de los conciertos.
Entre sus responsabilidades pueden encontrarse la preparación de fechas, los desplazamientos y alojamientos, la coordinación de necesidades del artista y distintas gestiones con el personal y los proveedores. Además, otras de las funciones son la elaboración de ruta, la organización de pruebas de sonido y ensayos y la coordinación del montaje y desmontaje.
En el caso de Antoñito Molina, estas semanas de preparación desembocaron en dos noches especialmente importantes. El artista se estrenaba en la Cantera de Starlite dentro de su gira Mis últimos me prometo. Antes de salir al escenario reconocía los nervios que le producía cantar por primera vez en un festival que llevaba años viendo como espectador.
Antoñito terminó ofreciendo dos conciertos con lleno absoluto en Marbella. El espectáculo recorrió distintas etapas de su trayectoria y estuvo compuesto por 18 canciones divididas en varios bloques.
Mientras el público seguía una de ellas, Me prometo, las cámaras también repararon en David Morillo. Sus lágrimas aparecieron en las pantallas del recinto y terminaron convirtiéndose en una de las imágenes que dejó aquella noche.
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