
«Tengo todas mis libretas, todo lo que he escrito en mi vida lo tengo guardado», confesó el artista. Y se nota, el vocalista ha guardado durante décadas todo lo que escribía, desde dibujos hasta letras completas. «En aquella época escribía algo y decía: ‘A lo mejor esto me sirve, yo lo guardaba'». Así ha construido una recopilación de archivos muy valiosos de la banda con varias libretas por año, algunas canciones reescritas y ordenadas con el paso del tiempo.
Entre esas páginas aparecen semillas de canciones que sí acabaron formando parte de su discografía, como La carretera o Milagro en el Congo, escritas en papeles pequeños, «cuartillitas». Pero lo realmente jugoso está en lo que nunca salió. «Yo quiero las malas», bromeaba Pablo Motos en el programa, dando pie a descubrir títulos y letras que se quedaron por el camino.
Ahí es donde entran piezas como Tomasa me persigue, una historia tan surrealista como pegadiza que provocó carcajadas en el plató. «El estribillo era ‘Tomasa me persigue desde la NASA'», contaba Summers entre risas, recordando una de esas ideas que nacen sin sentido. También aparecieron otras como El enfermo de la torre o letras con un punto más provocador. «Hay algunas un poco pornográficas también», admitió Dani, el guitarrista.
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