Laura Pausini

Laura Pausini y el reto de cantar a la altura de la «Carita de Dios» con una máscara de oxígeno

La cantante brilló en Quito pese a las dificultades físicas y dejó una noche para el recuerdo en la ciudad de Ecuador

Alba García-Fogeda

Actuar en directo nunca es sencillo, pero hacerlo a casi 3.000 metros de altura añade un reto intenso incluso para una voz tan sólida como la de Laura Pausini. La artista italiana vivió una noche tan exigente como memorable en Quito, donde tuvo que detener momentáneamente su concierto para recibir oxígeno debido a los efectos de la altitud.

La situación se produjo durante su actuación en la capital ecuatoriana, una de las ciudades más elevadas del mundo. Allí, la falta de oxígeno puede afectar incluso a quienes están acostumbrados a subirse a los escenarios. La cantante de La soledad, consciente de ello, no dudó en parar unos minutos, usar una máscara de oxígeno y retomar el espectáculo poco después, demostrando profesionalidad y cercanía con su público.

Lejos de no continuar con el concierto, la cantante manejó el momento con claridad y solvencia, explicando a los asistentes lo que estaba ocurriendo. El público respondió con comprensión y apoyo, convirtiendo el incidente en una anécdota más de una velada que, por lo demás, se alargó durante horas y estuvo cargada de grandes éxitos y emoción.

La «Carita de Dios», un escenario único y exigente para Laura Pausini

Quito no es solo especial por su altitud. También es conocida como la «Carita de Dios», un apodo que hace referencia a su ubicación privilegiada entre montañas y su belleza natural. La propia Laura Pausini hizo alusión a este sobrenombre, conectando con la identidad local y reforzando el vínculo con sus fans ecuatorianos. «La ‘Carita de Dios’ nos dio mucho cariño anoche, y nosotros quisimos celebrarla por su belleza, por su aire azul y sus cielos que abrazan los volcanes. Gracias a todo el público maravilloso», explicaba la italiana en su perfil de Instagram.

Actuar en la «Carita de Dios» implica adaptarse a unas condiciones poco habituales para muchos artistas internacionales. La altitud afecta a la respiración, la resistencia física y, en el caso de los cantantes, al control vocal. Aun así, la italiana supo sobreponerse a estas dificultades y completar un concierto que estuvo a la altura.

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