
El origen de esta composición es tan real como doloroso para el artista. Todo empezó un 5 de noviembre, un día gris en el que Blas se recuperaba de una operación de urgencia tras romperse el tendón.
Aquel parón forzoso en su carrera le hizo conectar con lo más sencillo y profundo de su ser, transformando la rabia del momento en lo mejor que sabe hacer: música.
El de ‘El no soy yo’ nos confesaba que ese día se sentía muy cansado y bastante enfadado en general por su situación. Sin embargo, entre todo ese dolor, encontró el apoyo de una persona muy especial que lo sostuvo con mucha paciencia.
De esa mezcla de sentimientos y vulnerabilidad nació esta joya que ya está al alcance de todos vosotros.
En el proceso creativo le han acompañado, entre otros, grandes amigos como Dangelo, Maldo y el compositor y artista Carlos Julián.
Juntos han parido a lo que el cantante define como una de las canciones de su vida.
Una canción preciosa que habla de la resiliencia y de lo especial que puede ser alguien para nosotros y convertirse en el motor principal de nuestras vidas.
Como bien le contó a nuestro querido Rafa Cano, este bache de salud le ha traído mucha inspiración. Aunque su disco principal tuvo que pararse por un tiempo, regresa con las pilas bien cargadas.
Recientemente, nos ha sorprendido compartiendo su lado más disfrutón compartiendo un carrusel de fotos disfrazado del Chavo del Ocho, su gran héroe de la infancia.
Asegura que sigue siendo un niño por dentro y que le encanta hacer disfrutar a todo su entorno. Y es que, en tiempos como estos, el sentido del humor puede acabar siendo nuestra mejor medicina…
Sin duda, Blas Cantó nos esta enseñando que de los momentos más oscuros siempre se puede sacar algo positivo. En este caso, un sencillo brillante y lleno de esperanza que puede ayudar a muchos.
Por último, Antes de que te vayas…
Hoy abrí los ojos y ya estaba odiándolo todo
Que el día se acabe y que venga otro
Como si me hubiese levantado con el lado izquierdo
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