
Para saber si vas por el buen camino o necesitar corregir el rumbo, Banco Sabadell analiza en los siguientes 5 puntos si tus finanzas personales están verdaderamente bajo control:
El hecho de dominar tus cuentas significa que no hay sorpresas desagradables al final del mes. Si eres capaz de registrar tus ingresos y, sobre todo, de clasificar tus gastos (tanto los fijos como la luz o el alquiler, como los variables – el ocio por ejemplo -), tienes la primera gran batalla ganada. La improvisación es el peor enemigo del bolsillo. En cambio, un control riguroso te permite detectar a tiempo esos “gastos hormiga” que desestabilizan tu cuenta sin que te lo esperes.
La estabilidad financiera no se mide por lo que gastas, sino por tu capacidad de resistencia. El disponer de un fondo de emergencia, es decir, un dinero apartado exclusivamente para imprevistos como una avería del coche, un bache laboral o un problema de salud, es el verdadero indicador de salud económica. Los expertos recomiendan que este colchón permita cubrir entre tres y seis meses de gastos esenciales. Si lo tienes, duermes más tranquilo.
Un endeudamiento descontrolado es una trampa de arenas movedizas. Las personas con unas finanzas saneadas usan la tarjetas de crédito o los prestamos con moderación y estrategia. Si la mayor parte de tus ingresos al mes se destina a pagar cuotas y deudas pasadas, tu economía está en riesgo. El objetivo ideal sería mantener el nivel de endeudamiento por debajo del 30-35% de tus ingresos netos.
Ahorrar lo que sobra a final del mes suele ser una estrategia fallida porque, por lo general, nunca sobra nada. Quienes tienen sus finanzas bajo control aplican la regla del preahorro. Si tu ahorro mensual es una constante y no varía desmesuradamente, vas por excelente camino.
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