
Sin embargo, detrás de esa búsqueda constante del orden suele esconderse algo más profundo: una forma de poner en calma el ruido interno, de organizar las emociones cuando todo lo demás resulta incierto. Porque, en muchos casos, ordenar la casa no es solo una cuestión estética, sino una manera de ordenar también lo que ocurre por dentro.
Regina Wohlmuth, Doctora en psicoterapia desde el paradigma psicoanalítico, explica en el portal especializado Piscología y Mente, explica que un espacio ordenado favorece la calma y nos ayuda a reducir los niveles de estrés e influye en otros aspectos de la vida, como la disciplina, la planificación y la responsabilidad.
La experta sostiene que el orden en la casa no es una mera cuestión estética, sino de mejora en la calidad de vida.
La organizadora Tamara Calvo va un paso más allá y profundiza en lo que hay detrás de una mente que parece ‘obsesionada’ con el orden; la paz mental: «El orden, además de lo que supone en términos de limpieza y armonía para el hogar, tiene una lectura relevante a nivel psicológico y es que, podría considerarse un reflejo de lo que ocurre en nuestra mente».
Asimismo, clasifica a las personas dependiendo de la frecuencia con la que dedican su tiempo al orden del hogar. Las que lo organizan de forma diaria, por ejemplo, son personas que «buscan estabilidad y claridad, tanto en su entorno físico como en su mente», como afirmó al diario ABC.
Aunque también apunta a que cuando esta ‘necesidad’ se convierte en algo obsesivo, es un rasgo que «nos puede limitar».
Por el contrario, aquellos que nunca limpian u ordenad sus hogares son personas que tienden a la procrastinación y al caos mental, lo que puede derivar en una sensación de estar abrumado, con estrés y ansiedad.
De esto también habla la psicóloga Sara Navarrete en una entrevista para ¡Hola! en la que explica que el «orden externo» a veces es una forma de regular el «mundo interno», por lo que esta tendencias al orden suele reflejar un modo de gestión de las emociones.
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