Todos sabemos que la música está en una continua evolución, y se ha podido notar también en la industria de los discos. Hubo un tiempo en el que muchos de nuestros artistas apostaron por presentarse al mundo con un disco apodado bajo su propio nombre. Los llamados discos homónimos eran toda una declaración de intenciones y una carta de presentación con la que el cantante o grupo trataba de mostrar su identidad, su esencia y la personalidad con la que querían ser reconocidos.
Aunque aún sigue existiendo esta práctica, poco a poco vamos viendo cómo van desapareciendo y van ganando terreno los álbumes más conceptuales o referenciales. En honor a esta costumbre que ha sido una de las más repetidas en la industria musical, os traemos algunos de los discos más icónicos que dieron nombre a nuestros artistas.
Comenzamos con una de nuestras artistas más queridas, Malú, que apostó por esta fórmula en 2005, con su quinto álbum de estudio. ‘Malú’ fue un proyecto muy querido por el público por su madurez vocal y la vuelta a sus raíces flamencas. Con éxitos como ‘Diles’, logró convertirse en disco de platino.
Otro de los ejemplos más populares es el de Pablo Alborán. El malagueño lanzó en 2011 ‘Pablo Alborán’, un proyecto con el que se presentó a la industria musical, dando comienzo a una de las carreras más exitosas de la historia en el pop en español. Canciones como ‘Solamente tú’ consiguieron rápidamente que Alborán se situara como uno de los cantantes más relevantes.
Podemos nombrarla la reina de los proyectos homónimos. La cantante no solo apodó a su primer álbum con su nombre, sino que quiso incluir en ese mismo proyecto una canción a la que también nombró como ‘Chenoa’. Un proyecto con el que la artista nos presentó su personalidad musical al salir de la Academia de OT y con el que reventó las listas con éxitos como ‘Cuando Tú Vas’ o ‘Atrévete’.
Por último, hablamos de Amaia Montero, que también quiso sumarse a esta dinámica musical. La cantante quiso apodar su disco con su propio nombre tras su salida de La Oreja de Van Gogh. Un exitoso proyecto con el que la cantante quiso darse a conocer en su etapa en solitario y en el que nos mostró su lado más íntimo y honesto.
Durante décadas, bautizar lo que muchos cantantes apodan como ‘su hijo musical’ con su propio nombre dejaba claro el carácter tan personal del que gozaría. Para muchos, esta práctica se usaba para darse a conocer en un primer proyecto o bien para simbolizar un renacimiento creativo y el comienzo de una etapa mucho más personal dentro de la trayectoria.
En otros países como Estados Unidos, esta práctica era muy usada en auténticas estrellas del pop como Christina Aguilera o Britney Spears, para mostrar la enorme influencia que tenían en la industria musical y el buen momento que atravesaban en su carrera musical.
Sin embargo, durante estos últimos años hemos visto cómo esta tendencia ha ido perdiendo importancia. Actualmente, la mayoría de los artistas optan por títulos mucho más conceptuales y temáticos que permiten introducir al oyente en el mundo musical que han creado.
Aun así, los discos homónimos siempre guardarán un lugar muy especial en el recuerdo de los fanáticos, especialmente con estos éxitos españoles que revolucionaron la industria y las listas comerciales.
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