
Cuando Jordi Évole le preguntó por sus primeros textos, la respuesta del cantante fue clara: «¿Qué va a ser? De amor». El madrileño explicó que sus primeros escritos fueron poemas y que, desde muy joven, tuvo una personalidad muy romántica que le llevó a fijarse en grandes autores de la literatura española.
Entre sus referentes mencionó a Gustavo Adolfo Bécquer, José de Espronceda y Rosalía de Castro, además de destacar su interés por el costumbrismo y por autores como Pío Baroja. Una mezcla de poesía, sentimientos y relatos cotidianos que conecta con la sensibilidad que después trasladaría a sus propias canciones.
Los autores que acompañaron la juventud de Alejandro Sanz tienen una conexión especial con la forma de entender los sentimientos y las historias humanas. En las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer aparecen algunos de los poemas de amor más recordados de la literatura española, con versos que hablan de la pasión, la pérdida o la nostalgia.
También José de Espronceda dejó una importante huella en la poesía romántica con obras como Canto a Teresa, una elegía marcada por el amor y el dolor. Por su parte, Rosalía de Castro destacó por una escritura cargada de emoción, intimidad y una profunda mirada hacia la vida cotidiana. Junto a estos nombres, el artista también recordó su interés por el costumbrismo y por autores como Pío Baroja, cuya literatura se acercaba a las historias de personajes comunes y a la realidad social de su tiempo.
Esa sensibilidad literaria se trasladó después a sus canciones. Los primeros trabajos de Alejandro Sanz estuvieron marcados por el amor, el desamor y las emociones personales, una forma de escribir que ya se podía apreciar en su debut, Viviendo deprisa (1991), y que continuó en discos como Si tú me miras (1993) o 3 (1995).
MÁS SOBRE: