
El primer consejo es mantenerse bien hidratado. No esperes a tener sed para beber agua y procura llevar siempre una botella contigo. También es recomendable apostar por comidas ligeras y ricas en agua, como frutas de temporada, ya sea sandía, melón o melocotón, ensaladas y verduras frescas, evitando platos muy copiosos que aumenten la sensación de calor.
Otro aspecto fundamental es adaptar los horarios, es decir, siempre que sea posible, intenta realizar las actividades que requieran mayor esfuerzo físico durante las primeras horas de la mañana o al caer la tarde, cuando las temperaturas son más suaves. Si haces ejercicio, busca lugares con sombra o espacios climatizados.
La ropa también juega un papel importante. Las prendas holgadas, de colores claros y tejidos transpirables como el algodón o el lino ayudan a mantener una temperatura corporal más agradable. Y, por supuesto, no olvides protegerte del sol con gafas, gorra o sombrero y crema solar si vas a pasar tiempo al aire libre.
En casa, mantener las persianas bajadas durante las horas centrales del día y ventilar a primera hora de la mañana o por la noche puede marcar la diferencia. Si utilizas ventilador o aire acondicionado, hazlo de forma responsable para conseguir un ambiente confortable sin un consumo excesivo.
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