
Tras dos meses de un necesario retiro personal, la creadora de contenido Manuela Ochoa ha retomado el contacto con su comunidad. La influencer ha compartido cómo está afrontando su nueva realidad tras el fallecimiento de su pareja, Pedro. Desde luego, un suceso muy conmovedor del pasado mes de diciembre.
Manuela ha tenido que realizar una pausa obligatoria en su vida. Tras la repentina muerte de su prometido, la joven optó en su momento por el silencio absoluto, un tiempo que ella misma define como «crucial» para asimilar una pérdida de tal magnitud. En una aparición reciente, Ochoa se ha mostrado sincera y vulnerable, compartiendo con total sensibilidad el complejo proceso de duelo que atraviesa actualmente.
La vuelta de Manuela Ochoa a la esfera pública ha estado marcada por un mensaje cargado de emotividad y resiliencia. La joven ha explicado que, aunque el vacío que le ha dejado su compañero de vida sigue presente, siente la necesidad de intentar salir hacia adelante y continuar con su vida. «Me toca volver a caminar con este dolor», ha expresado a través de sus perfil de TikTok, una frase que resume perfectamente en que punto se encuentra actualmente.
@manuochoa21
Hoy tengo mas claro que nunca que tenemos el ahora, no el algun dia… y por eso con una mezcla entre vertigo, miedo, intriga y algo de ilusión, retomo poco a poco el trabajo que más feliz me hace, con mi fan numero 1 en primera fila
♬ original sound – ManuelaOchoa✨
En esta nueva fase, Manuela Ochoa manifiesta su intención de recuperar su rutina de forma gradual. Aunque sus planes de vida han cambiado por completo bajo la sombra de esta ausencia, subraya la importancia de «coger las riendas» de su día a día, enfrentándose a la dificultad emocional de construir un futuro sin su pareja.
A pesar de la profunda tristeza de su mensaje, Manuela Ochoa también ha querido darle al agradecimiento «un altavoz». Durante estas semanas de aislamiento voluntario, se ha refugiado en su familia y amigos cercanos, destacando el respeto y el cariño que ha recibido de su comunidad.
Este regreso marca un punto de inflexión en la trayectoria de la madrileña. Con su testimonio, demuestra que el camino de la recuperación emocional es largo y no lineal. Sin embargo, lo que sí que es posible es integrar el dolor en una «nueva normalidad», aprendiendo a volver a caminar incluso en las circunstancias más difíciles.