
En pleno desarrollo de su gira conmemorativa por sus 40 años de impecable carrera en la música, la madrileña ha abierto el baúl de los recuerdos para reflexionar sobre lo que significaba estar en la cima del pop español a principios de los noventa. Y es que, vista con la perspectiva que da el tiempo, aquella época fue tan brillante como sumamente exigente.
Acompañando a unas fotografías que siguen la misma estética y que muestran a una deslumbrante Marta sobre los escenarios, la cantante ha confesado cómo valora ahora, cuatro décadas después, todo aquel esfuerzo titánico:
«¡Qué cantidad de giras llevo a mis espaldas! Esta de 1991 fue mi última con Olé Olé y quería recordarla con vosotros. Con el tiempo, valoro muchísimo más todo el trabajo que había detrás. Más de 100 conciertos por año y mucho sacrificio», explicaba emocionada a sus fans.
¡100 veces por año subida en los escenarios! Una cifra de escándalo y vértigo al mismo tiempo que demuestra que convertirse en una reina pop de nuestro país nunca fue cuestión de suerte, sino de un talento arrollador y una capacidad de trabajo incansable.
Además de recordar la adrenalina de los escenarios, la intérprete de “Desesperada” no ha querido dejar pasar la oportunidad de mencionar a uno de sus grandes sellos de identidad: su icónico vestuario. Siempre a la vanguardia de la moda, en la primera de las fotografías vemos a una joven Marta Sánchez vistiendo con un espectacular diseño blanco con pedrería geométrica y unos brazaletes rebosantes de brillos que capturaban todos los focos.
No se olvidó tampoco de «guiñarle» un ojo en este post al diseñador que la acompañó vistiéndola en tantas noches mágicas: @chaumen_perez
MÁS SOBRE: