
En una conversación junto a Óscar García para Occident Seguros, Miki Núñez explicó que, durante aquella experiencia, los integrantes de Morat le contaron que sus canciones podían hablar de amor, pero que buscaban llevarlas a situaciones mucho más específicas.
El cantante puso como ejemplo el recuerdo de una cita en la que una chica se tocaba el pelo mientras cenaban. La idea, según relató, era capaz de convertirse en el punto de partida de una canción completa.
Y si algo demuestra la trayectoria de Morat es que sus canciones están llenas de momentos concretos que funcionan como punto de partida para contar diferentes etapas de una relación.
Uno de los ejemplos más claros es En Un Sólo Día, una canción que sitúa al oyente en un primer encuentro muy concreto. La historia comienza en un bar, con una invitación a bailar, y avanza hasta ese momento en el que, después de pasar unas horas juntos, la persona protagonista siente que ya empieza a echar de menos a alguien a quien acaba de conocer.
Otro instante reconocible aparece en Bajo La Mesa, junto a Sebastián Yatra. Aquí el detalle está incluso en el título: el protagonista toca los pies de la otra persona durante una cita e intenta hacer pasar el gesto por un accidente. A partir de ese pequeño contacto se desarrolla toda la tensión de una situación en la que ninguno de los dos termina de decir abiertamente lo que siente.
También Primeras Veces construye su historia alrededor de una etapa muy concreta de una relación: esos primeros momentos que, con el paso del tiempo, dejan de ser nuevos. La canción habla de cómo cambian las sensaciones a medida que avanza una historia de amor y de la importancia de permanecer cuando esas primeras veces desaparecen.