
Según diversos estudios de psicología, ese caos matutino en tu dormitorio podría ser el reflejo de una mente brillante y con un pensamiento innovador envidiable.
La clave de todo la tiene la investigadora Kathleen Vohs, de la Universidad de Minnesota. En sus estudios sobre cómo el orden y el desorden en el entorno (incluyendo la cama) afectan al comportamiento humano, ha demostrado que los ambientes desordenados estimulan áreas de nuestro cerebro de forma distinta a los espacios impolutos.
Mientras que el orden nos vuelve más cuidadosos, una cama deshecha parece romper con las tradiciones y las rutinas estrictas, abriendo puertas a ideas frescas y originales.
«Un ambiente desordenado fomenta la ruptura con lo establecido», señala la experta. Por otro lado, aquellos que necesitan tener la cama perfecta cada mañana suelen presentar rasgos de perfeccionismo excesivo y una necesidad de control que, a veces, puede generar más ansiedad que beneficios. Al final de todo, se trata de dos formas distintas de procesar el mundo. Pero no te preocupes, ¡Ambas son igual de válidas!
Pero, ¡ojo! no hacer la cama no solo es bueno para tu CV, ¡también lo es para tu salud! Los expertos en higiene doméstica nos dan un extra de serotonina. Dejar las sábanas a su aire ayuda a eliminar la humedad y el calor que acumulamos al dormir.
En resumen, te contamos que si haces la cama nada más levantarte, estás creando el paraíso perfecto para que los ácaros se abalancen sobre tus sabanas. Al dejarla al descubierto, permites que tu ropa de cama se airee y que esos bichitos, microscópicos pero dañinos, no se sientan tan cómodos en tu colchón.
Así que ya sabes, la próxima vez que alguien te diga algo por tener tu habitación hecha un cristo, dile que estás cuidando tu salud y tu bienestar. ¡No te podrán decir nada!