
Hablamos, nada más y nada menos, de nuestro SuperDial, por lo que desde este preciso instante se convierte ¡En la canción más importante de la semana en Cadena Dial!
A través de una base en la que los ritmos electrónicos son algo más predominantes de lo habitual, Pablo Alborán canta desde el arrepentimiento, recordando todos esos pequeños gestos que marcan el inicio de las relaciones y deseando volver a todos los instantes compartidos con la persona que en un momento determinado completó su corazón.
Llegó acompañada de un videoclip compuesto por diversas imágenes del artista que componen numerosos collages que van sucediéndose a lo largo de toda la pieza. ¡No te lo pierdas!
Me estoy dando cuenta de las cosas que hice mal,
la culpa me alimenta con trocitos de cristal,
te quiero buscar para decirte que lo siento,
todo lo que destruí me mata por dentro.
Algunos me avisaron que me arrepentiría,
supongo que querían evitar mi caída,
ya no sé si quieres algo de mi,
quiero apagar la luz de toda mi cabeza,
volver a aquella charla con nuestra cerveza,
la primera caricia debajo de la mesa,
atarme a ti antes de que desaparezcas,
una y otra vez besarnos y tocarnos y arrancarnos la ropa,
pedirme que no pare, que no añada una coma,
y ahora tengo miedo de decirte ‘Hola’,
no sé si a un tipo como yo se le perdona.
la vida no es un curso que se pueda repetir,
te quiero mirar a los ojitos como antes,
que vuelvas a creer que juntos somos gigantes.
Algunos me avisaron que me arrepentiría,
supongo que querían evitar mi caída,
ya no sé si quieres algo de mi,
quiero apagar la luz de toda mi cabeza,
volver a aquella charla con nuestra cerveza,
la primera caricia debajo de la mesa,
atarme a ti antes de que desaparezcas,
una y otra vez besarnos y tocarnos y arrancarnos la ropa,
pedirme que no pare, que no añada una coma,
y ahora tengo miedo de decirte ‘Hola’,
no sé si a un tipo como yo se le perdona.
Algunos me avisaron que me arrepentiría,
supongo que querían evitar mi caída,
ya no sé si quieres algo de mi,
quiero apagar la luz de toda mi cabeza,
volver a aquella charla con nuestra cerveza,
la primera caricia debajo de la mesa,
atarme a ti antes de que desaparezcas,
una y otra vez besarnos y tocarnos y arrancarnos la ropa,
pedirme que no pare, que no añada una coma,
y ahora tengo miedo de decirte ‘Hola’,
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