
La propuesta tiene un punto de ida y vuelta. El 21 de mayo de 2027, Pablo actuará en el Palau Sant Jordi de Barcelona; el 27 de mayo llegará al Roig Arena de València y el 31 de mayo será el turno del Movistar Arena de Madrid. Serán las primeras fechas anunciadas de una gira con la que presentará en directo El Cuatro, su quinto álbum de estudio, publicado seis años después de Unikornio: Once millones de versos después de ti.
Pero antes de estos tres conciertos, el cantante quiere regresar a sus comienzos. Pablo López actuará el día anterior en las primeras salas donde tocó en cada una de estas ciudades. Una manera de poner frente a frente al artista que empezaba a abrirse camino en pequeños escenarios y al que ahora prepara conciertos en grandes recintos.
La idea encaja con una trayectoria en la que el piano ha sido una pieza fundamental desde el principio. En 2013, Pablo López debutaba con Once historias y un piano, un disco que reunía once canciones y que marcó el comienzo de su carrera discográfica. El álbum se publicó el 17 de septiembre de aquel año y estaba construido alrededor de la voz, las letras y el piano del malagueño.
Aquel primer proyecto incluía canciones como Vi, Dónde, Ella, Lluvia en el cristal, Mi casa o El amor se olvidó de nosotros. Precisamente, en los primeros años de su trayectoria, el artista pasó por salas y pequeños escenarios antes de que su nombre comenzara a crecer dentro del pop español. En el caso de València, por ejemplo, pasó por la Sala Matisse, que ahora vuelve otra vez.
Más de una década después, el contexto es muy diferente. Pablo López acaba de publicar El Cuatro, un álbum que llega tras seis años sin un nuevo disco de estudio y que reúne once cortes, entre ellos El Niño del Espacio, Como Soy, Esdrújula, Casi Siempre, Hibakusha y Sapiens.