
La industria musical está en una evolución constante. Es cierto que cada vez es más fugaz y está más masificada, pero hay algo que no ha cambiado en estos últimos años y es toda una tradición: la música sale los viernes.
La llegada del viernes no solo produce una tremenda alegría por marcar el inicio del ansiado fin de semana, sino también por ofrecer cientos de álbumes y sencillos nuevos. Una rutina muy marcada para los amantes de la música: acostarse el jueves tras haber escuchado todas las novedades musicales. Sin embargo, esto no es ninguna casualidad, y guarda ciertas razones.
La razón principal se encuentra en que la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (FIPI) firmó en 2015 que el día oficial de lanzamiento era el viernes, tanto en formato físico como digital. De esta manera, plantaban cara a la industria de la piratería y a las filtraciones, ya que anteriormente la música salía en días diferentes en función del país. Hubo una época en la que la música que salía un martes en un país, lo hacía en otro el jueves.
Que el mundo discográfico decretara el viernes como día oficial no fue una decisión tomada a la ligera. Para ellos era más fácil que la música contara su lanzamiento desde ese día, ya que las listas de éxitos realizan su conteo de viernes a jueves. De esta manera, maximizaban el recuento de las reproducciones desde el viernes y lo conseguían actualizar el siguiente viernes.
Por otro lado, el mundo del streaming y la llegada de las plataformas de reproducción musical también tuvieron mucho que ver, ya que muchas de las principales distribuidoras actualizan sus playlists los viernes, por lo que así conseguían que los nuevos lanzamientos pudiesen aprovecharse de este método de promoción.
Sin embargo, existe una leyenda musical que, supuestamente, da respuesta a cuál es la razón principal de este acuerdo, y se debe a Beyoncé.
La cantante podría estar detrás de esta cultura que domina la industria musical de los últimos años, ya que, en 2013, decidió lanzar de manera casual y por sorpresa su álbum homónimo, con el cual revolucionó la industria musical y demostró que lanzar proyectos musicales un día previo al fin de semana maximizaba el impacto y las ventas.