
Aunque cada bebé tiene su propio aroma, páginas web especializadas en el cuidado de los bebés, como Más pañales, coinciden en que existen varios elementos comunes que hacen que ese olor resulte tan agradable para la mayoría de las personas. Desde la composición de su piel hasta la forma en la que nuestro cerebro interpreta ese aroma, todo tiene una explicación.
Los recién nacidos nacen cubiertos por una sustancia blanquecina llamada vérnix caseosa, una capa protectora formada por agua, grasas y proteínas. Su función principal es proteger la piel durante el embarazo y facilitar la adaptación al nuevo entorno tras el nacimiento.
Aunque esta capa desaparece con el paso de los días, deja paso a otro de los responsables de ese olor tan especial: las secreciones naturales de la piel. Los bebés todavía no tienen activas las glándulas sudoríparas apocrinas, responsables del sudor con olor más intenso que aparece durante la pubertad. Por eso, su piel desprende un aroma mucho más suave y delicado que el de los adultos.
@coralsanidad ¿Habéis pensado alguna vez por que huelen tan bien los bebés? La verdad es que es un olor súper agradable, no necesitan colonia y nada más nacer ya tienen ese olor que hay papas que describen como a vainilla, galleta o pan recién hecho. #bebe #reciennacido #olor #especial #mamas #papas #papás #nacer #embarazo #curiosidades #medicina #placenta #liquidoamniotico #lactancia #lactanciamaterna #lactanciamaternaexclusiva #like #video #newvideo #dia4 #4 #calendariodeadviento ♬ sonido original – Coralsanidad
A todo ello se suma el uso habitual de ropa recién lavada, mantas limpias y productos formulados específicamente para la piel del bebé, que contribuyen a potenciar esa sensación de frescura, aunque no son la causa principal.
Más allá de la biología del bebé, también influye cómo responde nuestro cerebro. Diferentes investigaciones han comprobado que el olor de un recién nacido activa áreas cerebrales relacionadas con el placer, la recompensa y el vínculo afectivo.
Se cree que este mecanismo es fruto de la evolución. Ese aroma ayudaría a reforzar la conexión entre los padres y el bebé, favoreciendo los cuidados y la protección durante una etapa en la que el recién nacido depende completamente de los adultos.
De hecho, algunos estudios han observado que las madres son capaces de reconocer el olor de su propio bebé pocos días después del nacimiento, incluso sin verlo. Esa capacidad también puede darse, en menor medida, en otros familiares cercanos.