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¿Por qué los niños se portan peor con sus padres? Esto es lo que dicen los expertos

Esta situación tiene un nombre y se llama 'paradoja del apego'

Paula Calamonte

La pregunta de por qué los niños suelen portarse peor con sus padres es un tema recurrente en psicología infantil y en la experiencia cotidiana de muchas familias.

Los expertos coinciden en que este fenómeno no es una señal de mala educación ni un reflejo de falta de autoridad. Ellos comentan que esto se debe a una combinación de factores que hacen que los más pequeños muestran su peor versión precisamente con quienes más quieren.

La confianza entre niños y padres que acaba afectando a su comportamiento

Los psicólogos señalan que los niños tienden a comportarse peor con sus padres porque son su figura de apego principal. Esto significa que con ellos se sienten lo suficientemente seguros como para expresar emociones intensas que han reprimido durante el día. En el colegio, con otros adultos o incluso con familiares menos cercanos, suelen esforzarse por mantener la calma y cumplir expectativas.

Este comportamiento también se explica por la llamada paradoja del apego: los niños se muestran más desafiantes con quienes saben que no les van a abandonar. Para ellos, los padres representan estabilidad, por lo que se permiten mostrar emociones grandes sin miedo a perder su cariño.

Aunque pueda resultar agotador para los adultos, este comportamiento es una señal de vínculo seguro.

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Desde el punto de vista del desarrollo, los niños están aprendiendo a regular sus emociones y a poner a prueba los límites. Con los padres experimentan hasta dónde pueden llegar porque están construyendo su identidad y entendiendo cómo funciona el mundo. Los expertos explican que esta exploración es necesaria para su crecimiento emocional.

Los especialistas también destacan que la forma en que los padres responden influye en la intensidad del comportamiento. Un ambiente donde se validan las emociones, se establecen límites claros y se mantiene la calma suele reducir los estallidos. En cambio, respuestas impulsivas o inconsistentes pueden aumentar la tensión.

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