
Un estudio de la Fundación Línea Directa, elaborado en colaboración con Fesvial y Etrasa, ha querido comprobar precisamente qué ocurriría si quienes ya tienen el permiso de conducir tuvieran que volver a examinarse. Para ello, 1.700 conductores realizaron una prueba ficticia basada en los conocimientos necesarios para superar el examen teórico del permiso B.
El resultado llama especialmente la atención: el 91,9% de los conductores suspendería hoy el examen teórico. Es decir, cerca de 26 millones de automovilistas no conseguirían superar una prueba que en su día sí lograron aprobar. Solo el 8,1% conseguiría cometer tres errores o menos, que es el máximo permitido en el examen real.
El estudio también permite saber cuáles son los contenidos que más problemas generan. Y hay uno que destaca claramente por encima del resto: las preguntas relacionadas con las motos y los ciclomotores, donde falló el 62,8% de los participantes.
Después aparecen las preguntas sobre señalización vertical, horizontal y luminosa, con un 30% de errores, y las relacionadas con la normativa vial, que alcanzaron el 26,8%. En este último apartado se incluyen cuestiones sobre permisos, velocidades máximas o diferentes prohibiciones relacionadas con la circulación.
El examen teórico del permiso B consta actualmente de 30 preguntas y 30 minutos para responderlas, con un máximo de tres errores para conseguir el apto. En la prueba realizada para el estudio, el 75,4% de los conductores cometió entre cuatro y diez fallos, mientras que un 16,5% superó los diez errores.
La explicación no estaría únicamente en que olvidamos lo que aprendimos en la autoescuela. También hay que tener en cuenta que las normas de circulación han cambiado con los años.
De hecho, el estudio apunta a que el 77% de los conductores no ha recibido formación vial después de obtener el permiso. Esto significa que una persona puede llevar años conduciendo a diario y, aun así, no haber actualizado sus conocimientos desde que hizo el examen.
La directora general de la Fundación Línea Directa, Mar Garre, ha defendido que aprobar el carnet no debería ser el punto final de la formación vial, precisamente porque las normas cambian y aparecen nuevas formas de movilidad.
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