
Los expertos señalan que las tías suelen acompañar a los niños en distintos momentos de su vida, desde la infancia hasta la adolescencia, contribuyendo al desarrollo social y emocional de los pequeños. Establecen vínculos de complicidad, ofrecen consejos basados en la experiencia y sirven de puente entre generaciones, fortaleciendo la identidad y el apego familiar.
Esta cercanía crea recuerdos y sensaciones de seguridad que acompañan al niño durante toda su vida… y si no que se lo digan a Juanjo Bona.
Este valor afectivo trasciende incluso a la cultura pop. El cantante Juanjo Bona, finalista de Operación Triunfo, incluyó en su primer álbum, Recardelino, la canción Mis tías, un tema muy especial para él que forma parte del tracklist de su primer disco, un lanzamiento que justo cumple un año que fue anunciado en sus redes sociales.
Aunque en la letra de la canción no se refiere exactamente a sus familiares biológicos, el magallonero explica que dedicó este tema a las ocho trabajadoras del colegio mayor donde vivió durante sus estudios universitarios en Madrid, mujeres que se convirtieron en su familia elegida y por quienes siente un cariño profundo: Macu, Bea, Eva, Choni, Maribel, Filo, Luisa y Paqui.
Además, esa canción, que mezcla folclore aragonés con pop contemporáneo dentro del álbum, se ha convertido en un símbolo de ese cariño especial que muchas personas experimentan con sus tías, tutoras, educadoras o figuras cercanas que ejercen un afecto similar.
Recardelino recoge en sus once temas historias personales del artista, desde sus raíces aragonesas hasta recuerdos de infancia, y Mis tías es uno de los capítulos más emotivos de ese viaje sonoro.
Los psicólogos y educadores destacan que este tipo de relaciones pueden fortalecer la autoestima, ofrecer espacios seguros para compartir dificultades y generar recuerdos felices que influyen positivamente en el desarrollo de los jóvenes.