Educar perro

¿Puede la inteligencia artificial educar a tu perro? Así puede ayudarte en casa

La tecnología ofrece pautas para trabajar algunos hábitos de tu mascota

Alba García-Fogeda

La inteligencia artificial ya forma parte de muchas facetas de nuestro día a día. Resuelve dudas, organiza tareas, recomienda contenidos y hasta puede ayudarnos a entender mejor a nuestros animales. Pero, ¿también puede servir para educar a un perro?

La respuesta es sí, aunque con algunos matices. Cada vez existen más herramientas digitales pensadas para acompañar a los dueños en el aprendizaje de sus mascotas. Algunas permiten crear rutinas, registrar avances o recibir indicaciones para trabajar determinados comportamientos. El objetivo es facilitar el día a día y ayudar a que las familias sean más constantes.

Una de las propuestas más recientes es SofIA, una asistente virtual creada por la educadora canina Sonia Losada. La herramienta está entrenada con sus conocimientos, sus pautas de trabajo y sus principios sobre bienestar animal. Además, permite crear un perfil del perro y conservar información de las conversaciones anteriores para hacer un seguimiento.

Ayuda a educar a tu perro en el día a día, pero no es un sustituto

La inteligencia artificial puede ser especialmente útil para organizar el entrenamiento y mantener la constancia. También puede ofrecer ideas para trabajar órdenes básicas, establecer rutinas o reforzar determinados comportamientos positivos.

Existen aplicaciones que permiten adaptar los ejercicios según características como la edad, la raza o el nivel de aprendizaje. Algunas incluyen vídeos, recordatorios y sistemas para registrar los progresos. Otras están pensadas para acompañar al propietario durante diferentes etapas del adiestramiento.

Por ejemplo, si un cachorro está aprendiendo a hacer sus necesidades fuera de casa, una herramienta digital puede ayudar a organizar horarios y recordar los momentos en los que conviene sacarlo.

También puede servir para cuestiones de convivencia. Enseñarle a sentarse, acudir cuando se le llama, esperar antes de salir por la puerta o aprender determinadas normas de casa son algunos de los aprendizajes que pueden trabajarse con ayuda de una guía.

Eso sí, la tecnología debe entenderse como un apoyo y no como un educador canino virtual que lo sabe todo.

Perro
Perro I getty

Consejos fundamentales para su uso

  • La constancia es fundamental. Es preferible dedicar unos minutos cada día al entrenamiento que realizar una sesión muy larga de manera puntual. Las rutinas ayudan al animal a entender qué se espera de él.
  • El refuerzo positivo también juega un papel importante. Premiar una conducta adecuada puede ayudar a que el perro la relacione con una experiencia agradable. Los premios pueden ser comida, juegos, caricias o aquello que más motive a cada mascota.
  • Las órdenes deben ser claras y coherentes. Si cada miembro de la familia utiliza una palabra diferente para pedir lo mismo, el perro puede tener más dificultades para entender qué se le está pidiendo.
  • Y hay otro punto importante: cada perro es diferente. Su edad, experiencias anteriores, carácter y entorno pueden influir en su comportamiento. Por eso, una recomendación que funciona con un animal no tiene por qué funcionar igual con otro.

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