Las patatas son un alimento básico en la despensa de cualquier hogar. Sin embargo, pocas cosas inquietan más que encontrarlas con brotes o raíces tras varios días de almacenamiento. Es aquí cuando saltan las preguntas: ¿Siguen siendo seguras para el consumo? ¿Qué riesgos existen y cómo evitar que esto ocurra? La clave está en una sustancia llamada solanina.
Así lo explicaba Luis Zamora en Atrévete. «El mayor cambio que tiene una patata cuando brota es que aumenta su cantidad de solanina, una sustancia que tiene la patata para defenderse de plagas y depredadores. Normalmente está en baja cantidad pero cuando brota, esta cantidad aumenta«, apuntaba este.
¿Y qué peligros puede tener consumir esta sustancia? En pequeñas cantidades, no suele representar un peligro, pero cuando su presencia se dispara puede causar desde molestias digestivas hasta síntomas más graves.
Según Zamora, «puede afectar al sistema nervioso, y los síntomas pueden ir desde un malestar estomacal hasta en casos más graves trastornos neurológicos«.
Entonces, qué debo tener en cuenta a la hora de desechar o no una patata? «Si las raíces son muy grandes y ves que le han salido como manchas verdes, tírala, porque eso indica que tiene solanina«, apunta el experto en nutrición. Y recuerda que esta sustancia no se destruye ni se desactiva al cocinar el alimento.
Cómo almacenar las patatas para que no le salgan raíces
Los brotes nacen de un proceso natural que se acelera por factores como la luz, el calor y la humedad. Aunque inevitable con el tiempo, sí puede retrasarse siguiendo unas pautas sencillas de conservación.
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Claves para conservar las patatas y alargar su vida:
Oscuridad absoluta: La luz favorece el enverdecimiento y, con él, la producción de solanina. Lo ideal es guardarlas en un armario o despensa sin iluminación directa.
Temperatura fresca: Entre 6 y 10 grados es el rango recomendado. El frigorífico no es una buena opción, ya que el frío excesivo transforma el almidón en azúcar y altera el sabor.
Buena ventilación: Evita recipientes herméticos. Las patatas necesitan ‘respirar’, por lo que una bolsa de papel o una cesta son mejores alternativas.
Separadas de cebollas y frutas: Estos alimentos liberan gases que aceleran el brotado.
Revisión regular: Retirar las patatas dañadas evita que el deterioro se extienda a las demás.