Es muy probable que a lo largo de los últimos meses hayas escuchado hablar a los más jóvenes, al menos una vez, sobre el celibato voluntario, un concepto que está cada vez más extendido en las nuevas generaciones. Y es que, mientras que hasta hace unos años se emparejaba con cuestiones religiosas o factores eclesiásticos, ahora nada tiene que ver con la fe, sino con la elección personal de no mantener relaciones sexuales por motivos emocionales o sociales.
Es una decisión constante diferenciada de la abstinencia forzada y basada en una motivación interna que puede llegar para poner límites, priorizar el bienestar personal de la persona o replantear la manera en la que se experimentan las relaciones íntimas.
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Los motivos por los que el celibato voluntario triunfa entre jóvenes
El celibato voluntario es entendido por muchos como un restablecimiento completo que llega para ayudarles a entender cómo viven las relaciones e incluso para ayudarles a tomar conciencia ante la presión social que se puede llegar a sentir.
Y aunque cada persona tiene sus propios motivos para elegir esta opción, los factores que se repiten son los siguientes:
Saturación emocional: Puede llegar a causa de relaciones fugaces o parejas confusas que conducen a una pausa intencionada y necesaria.
Autoconocimiento: Con el objetivo de volver a conectar con uno mismo y priorizar el bienestar personal antes que cualquier otra cosa.
Salud mental: Puede ser una manera de estabilizarse en periodos de ansiedad, estrés o rupturas dolorosas.
Presión social: Que puede llegar a través de redes sociales o aplicaciones de cita, donde las expectativas amorosas son poco realistas.
Puede llegar a ser beneficioso
No debemos pensar que el celibato voluntario implica renunciar a otras parcelas como las citas o la construcción de vínculos, ya que únicamente establece el límite de no mantener relaciones sexuales, pese a que sí que hay casos más estrictos en los que las personas evitan establecer cualquier tipo de intimidad emocional.
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Y cuando nace de una decisión libre, puede ser muy beneficioso para quien lo lleva a cabo ya que ayuda a ordenar prioridades, a gestionar las emociones, a reducir la ansiedad social o a restaurar el apetito sexual.