En los últimos tiempos, las formas de ligar están cambiando de manera notable. Durante años, las aplicaciones de citas parecían el método más eficaz para conocer gente y encontrar pareja, pero esa tendencia empieza a mostrar signos de desgaste, cada vez más usuarios expresan cansancio, desconfianza o frustración. De hecho, en un artículo publicado por El Mundo se señalaba que una parte importante de las mujeres ya no se fía de plataformas como Tinder.
¿Qué está pasando con Tinder y las mujeres?
El CEO de Tinder, Spencer Rascoff, daba a conocer una realidad que, lejos de convencer, hacía que las mujeres se echaran para atrás a la hora de registrarse en la aplicación: «conquistar a las mujeres es crucial», expresaba, en un contexto donde tres de cada cuatro perfiles son hombres y que ha perdido millones de usuarios, sobre todo entre usuarias y jóvenes de la generación Z.
Detrás de estas cifras se esconde un fenómeno más profundo, que tiene mucho que ver con las formas en las que nos relacionamos en la actualidad. La socióloga Eva Illouz apunta a otra posible explicación, donde asegura que en las relaciones contemporáneas el poder masculino se ejerce muchas veces a través del desapego emocional. Esta falta de claridad y compromiso genera vínculos frágiles, marcados por la inseguridad.
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Aunque el descontento no es exclusivo de las mujeres, puesto que muchos hombres también expresan cansancio con estas dinámicas y la consecuencia es clara: cada vez más personas optan por dejar de buscar activamente el amor a través de la pantalla. Paradójicamente, esto plantea un reto para las propias aplicaciones, cuyo modelo depende de que los usuarios permanezcan en ellas, porque si encuentran lo que buscan, tal vez ya no tengan motivos para quedarse a largo plazo.