
La respuesta no es tan intuitiva como parece. Según explican los expertos, las predicciones meteorológicas mejoran cuanto más cerca está el momento que queremos consultar. De hecho, los datos actuales señalan que las previsiones a 24 horas pueden alcanzar hasta un 90-95% de acierto en términos generales. Sin embargo, esa fiabilidad disminuye progresivamente conforme avanzamos en el calendario.
Aquí está la clave que muchos desconocen. Una previsión del tiempo empieza a ser realmente fiable dentro de las 72 horas previas al fenómeno. Es decir, tres días antes ya se pueden afinar detalles como si lloverá, a qué hora o con qué intensidad. Antes de ese margen, lo que tenemos son aproximaciones, no certezas.
Si consultamos el tiempo con una semana de antelación, la información sigue siendo útil… pero hay que interpretarla bien. En este rango, los modelos meteorológicos pueden acertar tendencias generales, como si hará más calor o si se aproxima un frente de lluvias . De hecho, algunas estimaciones sitúan la fiabilidad en torno al 80% a siete días vista. Eso sí, los detalles concretos, como la hora exacta de la lluvia o su intensidad, son mucho menos fiables.
Cuando hablamos de previsiones a 10 días o más, la cosa cambia bastante. Los expertos coinciden en que la fiabilidad cae de forma notable, hasta el punto de que estos pronósticos apenas sirven como orientación general.
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