
Entre los 14 y los 16 años, el andaluz recibió comentarios relacionados con su físico y, especialmente, con su altura. Uno de los motes que más recuerda es «Fermín, el pequeñín». Lo que podía parecer una simple broma terminó teniendo consecuencias en su autoestima cuando se convirtió en algo repetido en el tiempo.
Pero no solo eran los comentarios, ya que el futbolista también vivió con frustración una etapa en la que veía cómo sus compañeros tenían oportunidades para jugar mientras él sentía que su momento nunca llegaba: «Se burlaban de mi altura. Llevaba la angustia por dentro. Veía que mi momento no llegaba, los demás jugaban y yo no«.
Aquella situación llegó a afectarle hasta el punto de aislarse del equipo: «Pasé muchos momentos duros en la habitación, me afectó porque me aislaba de mis compañeros y me sentía inferior«.
Con el paso del tiempo, el joven consiguió transformar aquellas inseguridades en una fuente de motivación, y en ese proceso hubo dos personas fundamentales, sus padres:
«Mi mayor apoyo siempre fueron mis padres, porque ellos, aunque estuvieran lejos, me salvaban. Siempre estaban ahí para escucharme y para lanzarme un mensaje positivo, para que no me viniera abajo».
Su testimonio forma parte de Entrenando contra el bullying, una iniciativa impulsada por la Fundación ColaCao junto al Consejo Superior de Deportes y la Fundación Deporte Joven, dentro del Plan ADB2030 II. El proyecto busca utilizar el deporte como herramienta para prevenir y combatir el acoso escolar.
La iniciativa llega además en un momento especialmente relevante con la vuelta a las aulas. Según el último informe de la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña, el 12,3 % del alumnado asegura que en su clase existen casos de acoso escolar o ciberbullying, frente al 9,4 % del curso anterior. Este incremento está relacionado principalmente con el aumento de la digitalización
En este contexto, el deporte puede convertirse en mucho más que una actividad física. Los entrenamientos y las competiciones permiten trabajar valores como el respeto, la empatía, la confianza, el trabajo en equipo y la resiliencia.
López también pone el foco en quienes hacen comentarios que pueden parecer inofensivos: «Puede ser que le esté pareciendo una simple broma o burla, pero no sabe cómo le va a afectar a la otra persona».
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