
Vivimos en un panorama donde la tecnología gana cada vez más terreno en las producciones en vivo. Es en ese mismo punto donde el cantante se mantiene fiel a sus principios y a la esencia más pura del espectáculo tradicional.
Dalma defiende firmemente la memoria y la mirada limpia por encima de cualquier ayuda de teleprompter o pantalla en el escenario:
«Yo siempre he sido muy reacio a llevar una pantalla para leer las letras. Creo que lo más bonito que puede haber es mirarte a la cara con el público».
Por otro lado, defiende la importancia de observar sus expresiones de cerca y comprobar de primera mano cómo se emocionan con cada canción, lamentando así que en la actualidad se esté perdiendo un gesto tan humano y valioso.
Durante su encuentro en el festival hace unos días, y detrás de las bambalinas, el intérprete de Galilea también conversó sobre su forma de entender las baladas y el reto que supone reinterpretar a auténticos mitos de la canción italiana como Raffaella Carrà, Laura Pausini, Mina o Franco Battiato. Lejos de dejarse llevar por un romanticismo desmedido, Sergio Dalma prefiere imprimir su propia huella y frescura:
«Yo creo que en mi día a día no soy tan romántico y tampoco me gusta ese romanticismo que llega a empalagar. Yo creo que lo mínimo era darle yo mi carácter.»
El catalán celebró además el poder sanador y festivo que se respira en cada directo, asegurando que sus shows están pensados para remover emociones pero también para celebrar la vida: «Un show donde notas que tocas un poco el corazón de la gente, que también se anima a bailar. Y al final es esto; cuando vienes a un espectáculo, vienes a pasártelo bien, y más en un recinto como este.»
Con motivo del 15º aniversario de Starlite Occident, el artista no dudó en dedicar unas cariñosas palabras a la organización y al público en pleno concierto, felicitándoles por estos «15 años de festival» y mostrando su entusiasmo al regresar por tercera vez a la cantera:
«Amigos y amigas de Starlite Occident, vuelvo a estar aquí. Es mi tercera vez y retomamos con este retorno a Via Dalma. Es una noche muy especial, un recorrido por Italia a través de esas canciones, de recuerdos y de sensaciones. Espero que lo paséis bien.»
Una velada mágica que revalida a Sergio Dalma como un maestro de la cercanía y la autenticidad, recordándonos que en la música – como en la vida – la emoción de una mirada sincera no se puede sustituir por nada.
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