Sonsoles Ónega y Roberto Brasero

Sonsoles Ónega destapa su surrealista encuentro con Roberto Brasero: «¡Me lo encontré en calzoncillos!»

Un momento tras las cámaras que desata las risas en el plató de Antena 3

Veronica Orcajo

El plató de Y ahora Sonsoles fue testigo de un divertido momento cuando la Sonsoles Ónega decidió sacar a la luz una de las anécdotas compartidas con Roberto Brasero detrás de las cámaras. Entre risas y gestos de complicidad, la presentadora puso en aprietos al toledano al recordar la ocasión en la que terminó descubriéndolo en paños menores.

 Sonsoles Ónega y Brasero: mano a mano entre los mapas del tiempo y el magacín

Cada tarde, de lunes a viernes, Roberto Brasero desembarca en el magacín de Antena 3 para ofrecer su habitual sección meteorológica. Su papel va mucho más allá de dar el parte del tiempo: el presentador aporta un tono fresco y cercano, conectando el plató con la actualidad cotidiana y comentando con soltura todo tipo de asuntos virales. En esa dinámica diaria, los piques sanos, las bromas espontáneas y los momentos de enorme complicidad con Sonsoles Ónega son marca de la casa. Sin embargo, en esta ocasión, la confianza acumulada en el plató sirvió de percha perfecta para dar el salto a lo que ocurre entre bambalinas.

El «tierra trágame» más gracioso

Según relató la periodista, todo ocurrió mientras caminaba por la zona de camerinos y se topó con una puerta que no estaba cerrada del todo. Atraída por la curiosidad, Sonsoles se asomó sin sospechar ni por un segundo la escena que la esperaba al otro lado, completamente alejada de la impecable imagen que el presentador del tiempo proyecta cada día frente a las borrascas y los anticiclones.

«Se abre del todo y ¿quién aparece? ¡Roberto Brasero en calzoncillos! ¡Sin nada por arriba! Era un calzoncillo largo», bromeó Ónega escenificando el momento con aspavientos ante las carcajadas del propio Brasero, que encajó la revelación con absoluto sentido del humor. Ante las risas del público, la conductora quiso matizar entre risas su actitud durante el vergonzoso encuentro: «¡No miré! Yo no quería. Decía: ‘Roberto, por favor’. Pero él insistía y yo le decía que no quería verle», concluyó para desmarcarse de cualquier intención voyeur y dar por cerrada una de las historias más disparatadas que se recuerdan entre los pasillos de la cadena.

Un momento «tierra trágame» que demostró la buena sintonía que reina entre los rostros más conocidos de la televisión cuando las cámaras apagadas dejan paso a la pura espontaneidad.

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