
Según recoge el testimonio de María Iborra en el libro, la actriz habría preparado el momento con antelación, describiendo incluso la elección de un pañuelo como elemento clave. Un relato que ha provocado reacciones encontradas en el plató y fuera de él.
Durante el programa, la periodista reconoció sentirse impactada por el nivel de detalle: «Yo aquí tengo que confesar que me ha producido algo de estuporcillo leer la forma en la que Verónica Forqué se quita la vida», confesó. En la misma línea, la colaboradora Paloma García-Pelayo también mostró su rechazo, calificando el relato como excesivamente íntimo y difícil de encajar públicamente.
Sonsoles fue más allá al cuestionar la necesidad de conocer ciertos aspectos: «Es que yo no tengo por qué saber que eligió un pañuelo de seda o no se cómo. Es que yo creo que no tengo que saberlo», insistió, dejando clara su postura sobre los límites entre lo informativo y lo privado.
Frente a estas opiniones, otras voces en el programa, como la de Pilar Vidal, defendieron que el libro puede tener una función social, al visibilizar problemas como la salud mental o el impacto del acoso en redes sociales.
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