
Tras cuatro años de silencio discográfico y un cambio decisivo de sello a Universal Music, la mexicana regresó por todo lo alto con su trabajo homónimo Paulina. Con el respaldo de grandes talentos en la composición y producción como Armando Manzanero o Juan Gabriel, este álbum definió la estética y el sonido del nuevo milenio.
El proyecto trascendió fronteras vendiendo más de 2,5 millones de copias en todo el mundo, consiguiendo certificaciones históricas como 4 discos de platino en México y posicionándose como el álbum latino más vendido del año 2001 en Estados Unidos según Billboard.
Lo que convirtió a Paulina en una máquina impecable fue su increíble secuencia de lanzamientos comerciales:
Una de las mayores audacias de su carrera. Mezcló con maestría guitarras eléctricas, ritmos pop y el espíritu del mariachi tradicional, rompiendo esquemas en el pop y en la música regional.
El himno definitivo de la era. Una de sus canciones insignia globales, dominando las listas de Latinoamérica y consolidando a la latinoamericana en mercados europeos como Alemania, España e Italia.
Un mensaje de empoderamiento femenino adelantado a su tiempo. Se convirtió en un verdadero manifiesto feminista con un recordado videoclip nominado al Grammy Latino.
Un tema al puro estilo pop y discotequero que inundó las radios y pistas de baile españolas e italianas durante el verano de 2001
El elegante broche de oro. Esta emotiva balada romántica en clave bolero demostró la madurez vocal y la versatilidad de la artista para cerrar una era perfecta.
Como detalle curioso de producción, el álbum conectaba casi todas sus canciones sin pausas ni espacios en blanco, hilándolas a través de efectos de sonido, ruidos de aviones o grabaciones reales de la infancia de la propia cantante.
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