¿Eres de los que suelen proponer todo tipo de planes en el grupo de amigos o, por el contrario, de quienes prefieren adaptarse a lo que decida la mayoría? Si eres de los segundos, los expertos lo tienen claro: podría deberse a una personalidad más conformista o ser consecuencia de un cansancio generalizado por haber sido quien llevaba siempre la voz cantante.
La realidad de los amigos que nunca proponen planes
Según un análisis publicado por Space Daily, la mayoría de los miembros de un grupo que no suelen proponer planes eran, en realidad, quienes lo hacían en el pasado sin percibir una sensación mínima de reciprocidad.
No se trata de llevar la cuenta exacta de quién escribe más o propone más planes, sino de percibir que existe una implicación mutua ya que, cuando una persona siente durante demasiado tiempo que el esfuerzo solo recae sobre ella, la motivación comienza a deteriorarse poco a poco.
Los expertos explican que el verdadero desgaste no está en mandar un mensaje, sino en la carga mental que acompaña a ese gesto, es decir, preguntarse si esta vez debería escribir la otra persona, pensar si se está insistiendo demasiado o sentir que la relación depende siempre de uno mismo. Ese proceso repetido genera cansancio emocional y termina afectando al vínculo.
Además, uno de los mayores problemas es que ese desequilibrio suele pasar desapercibido para la otra parte, quien recibe la iniciativa constante puede pensar que la amistad funciona con normalidad, sin percibir el esfuerzo que hay detrás. Por eso, cuando la otra persona se distancia, la reacción habitual suele ser de sorpresa.
La consecuencia es que muchas veces se interpreta mal el silencio, de hecho, se cree que quien deja de escribir ha perdido el interés, cuando en realidad puede tratarse de alguien que ha llegado al límite tras años manteniendo la relación.