
Esta enfermedad es de 4 a 8 veces más común en mujeres que en hombres, según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos y se desarrolla con mayor frecuencia entre los 30 y los 50 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.
Según el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) de Estados Unidos, esta condición es la causa más común de hipotiroidismo y afecta la forma en que el cuerpo utiliza la energía. El diagnóstico puede tardar años porque no todos los pacientes presentan síntomas en las etapas tempranas. De hecho, los síntomas aparecen conforme la función tiroidea disminuye.
En mujeres también se pueden presentar irregularidades menstruales y algún que otro problema de fertilidad. La intensidad varía de una persona a otra: algunos pacientes permanecen sin molestias durante años, mientras que otros enfrentan síntomas que dificultan su vida cotidiana desde etapas tempranas.
Algunos pacientes han relatado que, antes de recibir su diagnóstico, no podían mantener hábitos como ir al gimnasio de manera constante. De hecho, el agotamiento era tan intenso que pasaba gran parte del día en la cama sin saber la razón. Es importante recordar que las hormonas tiroideas intervienen en casi todos los órganos del cuerpo, incluido el corazón.
Cuando la enfermedad avanza sin tratamiento, los síntomas pueden incluir depresión, demencia, apnea del sueño e hinchazón facial pronunciada. El cuello también puede verse afectado: el agrandamiento de la tiroides produce una inflamación visible en esa zona, conocida como bocio, que es una de las señales de alerta que llevan a los pacientes a buscar atención médica.
Según el NIH, no existe una cura definitiva para la enfermedad de Hashimoto. El hipotiroidismo que provoca se trata con levotiroxina, una hormona sintética idéntica a la que produce el cuerpo de forma natural. El tratamiento es de por vida y requiere análisis de sangre periódicos para ajustar la dosis. El diagnóstico se confirma con análisis de sangre que miden los niveles de la hormona TSH y la presencia de anticuerpos antitiroideos.
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