
A continuación repasamos todos los detalles, anécdotas e imágenes que definieron esta gran fiesta de amor.
“Impecable” fue el calificativo que se utilizó para la celebración, la cual tuvo lugar en un idílico castillo situado a unos treinta kilómetros del centro de París, una propiedad cuyo dueño mantiene una estrecha relación con la propia Nieves.
El novio tuvo un generoso detalle con los asistentes al haber pagado por completo su estancia en el lujoso hotel Plaza Athénée. Para facilitar el traslado, la organización puso a disposición de los invitados una flota de autobuses con destino al castillo, aunque muchos de los amigos optaron por trasladarse en sus propios vehículos con chofer.
Fue ahí donde surgió una de las anécdotas de la jornada: la cantante Marta Sánchez cobró un inesperado protagonismo al despistarse por completo en la hora del enlace. La artista acabó perdiendo el autobús, quedándose así en tierra.
Los hijos de Nieves y Bill (con sus anteriores parejas) estuvieron presentes en el palacio, decorado con flores blancas y rojas, desde el mediodía para asegurarse de que todo saliera según lo previsto.
Una doble bendición religiosa: dado que su primer enlace formal de junio se ofició en la catedral ortodoxa de Sant-Etienne, Álvarez quería que un sacerdote católico también bendijera su unión.
Uno de los gestos más aplaudidos de los recién casados fue su renuncia a los tradicionales regalos de boda. La pareja solicitó expresamente a sus allegados que, en caso de querer tener un detalle con ellos, lo hicieran a través de “Tara For Women”, la fundación benéfica que impulsó Bill y que lleva el nombre de su hija, quien falleció muy joven.
El empresario explicó hace tiempo en una entrevista para `Vanity Fair´la motivación personal detrás de este valioso proyecto: “La figura de la mujer me ha ayudado tanto en mi vida que hace cuatro años algo dentro de mí me hizo pensar en la imagen de mi hija Tara y que si ella siguiera viva, me gustaría que tuviera las mismas oportunidades que Julian y Jamie, mis otros dos hijos. Que pudiera estar en casa, trabajar para alguien o crear su propia empresa” .
Asimismo, el empresario detalló el origen de su compromiso con las causas sociales y el devenir de su núcleo familiar: «Yo perdí una hija hace 24 años que se llamaba Tara. Desde ese momento en mi familia, que operamos a nivel empresarial en diferentes países, hemos empezado a apoyar cualquier fundación o asociación que nos llamara, ya fuera gente muy conocida u otras personas menos conocidas o famosas».
Finalmente, Saad enfatizó que la ayuda no está únicamente en las grandes cantidades, sino en la capacidad colectiva de amplificar las causas justas:
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