
Esta curiosa palabra surgió en Japón hace más de un siglo y une dos conceptos: amontonar cosas para usar después y el placer de la lectura. Aunque allí puede sonar a ser un poco «desastre», en el fondo esconde un verdadero cariño por las buenas historias.
Incluso grandes genios de la cultura como Umberto Eco defendían esta práctica con orgullo. Para el escritor, una biblioteca personal no era un trofeo de lo ya leído, sino una herramienta de consulta y un recordatorio constante de todo lo que aún nos queda por descubrir y aprender en esta vida.
@piluinigo ¿Conocías esta palabrita japo? #tsundoku #japanese #kawaii #libros @tsundokulibrairie #kanji ♬ She Share Story (for Vlog) – 山口夕依
A veces, la famosa gurú del orden, Marie Kondo, nos pide que soltemos lastre para ser felices, pero incluso ella reconoce que, si rodearte de lecturas te hace feliz, ¡debes conservarlas! No se trata de acumular libros por acumularlos, sino de crear un hogar lleno de opciones y de posibles nuevas aventuras que nos esperan con paciencia en las estanterías.
Es cierto que el formato digital le está ganando terreno y nos ahorra mucho espacio en el salón, pero las tomas en papel siguen teniendo algo irremplazable, ¡ese aroma a libro nuevo no se puede remplazar! Si el espacio en casa se te queda corto, recuerda que tienes a tu disposición numerosas bibliotecas públicas para disfrutar sin límites y sin llenar la casa.
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