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Tsundoku: El placer culpable de comprar libros «para luego» que se nos ha ido de las manos

Los japoneses tienen una palabra mágica para definir a quienes coleccionan libros pendientes de leer

Santiago Del Valle
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Libros
Estamos seguros de que alguna vez has entrado a una librería por mera curiosidad y has acabado llevándote un par de libros bajo el brazo sabiendo que tienes todavía cinco pendientes por leer. No te sientas mal, porque los japoneses han bautizado este hábito tan nuestro como «Tsundoku», y es mucho más común de lo que imaginas.

Esta curiosa palabra surgió en Japón hace más de un siglo y une dos conceptos: amontonar cosas para usar después y el placer de la lectura. Aunque allí puede sonar a ser un poco «desastre», en el fondo esconde un verdadero cariño por las buenas historias.

Incluso grandes genios de la cultura como Umberto Eco defendían esta práctica con orgullo. Para el escritor, una biblioteca personal no era un trofeo de lo ya leído, sino una herramienta de consulta y un recordatorio constante de todo lo que aún nos queda por descubrir y aprender en esta vida.

@piluinigo ¿Conocías esta palabrita japo? #tsundoku #japanese #kawaii #libros @tsundokulibrairie #kanji ♬ She Share Story (for Vlog) – 山口夕依

Libros: puerta al aprendizaje

A veces, la famosa gurú del orden, Marie Kondo, nos pide que soltemos lastre para ser felices, pero incluso ella reconoce que, si rodearte de lecturas te hace feliz, ¡debes conservarlas! No se trata de acumular libros por acumularlos, sino de crear un hogar lleno de opciones y de posibles nuevas aventuras que nos esperan con paciencia en las estanterías.

Es cierto que el formato digital le está ganando terreno y nos ahorra mucho espacio en el salón, pero las tomas en papel siguen teniendo algo irremplazable, ¡ese aroma a libro nuevo no se puede remplazar! Si el espacio en casa se te queda corto, recuerda que tienes a tu disposición numerosas bibliotecas públicas para disfrutar sin límites y sin llenar la casa.

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En definitiva, ser un «Tsundoku» es solo una forma más de demostrar que tenemos una mente muy curiosa de saber. Así que, la próxima vez que veas esa pila de libros en tu rincón especial, sonríe y piensa en la próxima aventura en la que te vas a embarcar. Eso sí, siempre con cabeza y sin adentrarse en el consumismo extremo.

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