
La idea pasaba por dejar atrás su nombre propio y construir un proyecto distinto, incluso grupal. Así nació la intención de formar una banda junto a Kim Fanlo, con quien ya trabajaba y compartía etapa personal. Pero faltaba lo más importante: el nombre.
La respuesta llegó en casa, frente a una estantería. Sin buscar nada en concreto, la vocalista cogió un ejemplar de Doce cuentos peregrinos, de Gabriel García Márquez. Entre sus páginas encontró antiguos billetes en pesetas que marcaban un relato concreto, El rastro de tu sangre en la nieve.
Al abrir ese cuento, la primera línea contenía un nombre que llamó su atención de inmediato: «Nena Daconte». Fue, como ella misma describe, un flechazo: «Dije, tía, o sea, este es mi nombre». Ese instante convirtió una casualidad en identidad.
El nombre tenía un trasfondo literario que aportaba personalidad al proyecto. Desde entonces, Nena Daconte se consolidó como una de las bandas más reconocibles del pop español de los 2000 con éxitos como Tenía tanto que darte o En que estrella estará.
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