
Todo comenzó cuando el artista recibió una notificación oficial que le exigía acudir a los juzgados de Plaza Castilla (Madrid), por un altercado del que supuestamente había sido testigo: «Me llegó una orden pidiéndome que tenía que ir al juzgado a declarar por una pelea que yo había presenciado; y yo no tenía ni idea de qué pelea me estaban hablando pero tenía que ir sí o sí», explicó el intérprete entre la incredulidad y la risa.
Para Manuel Carrasco era la primera vez que pisaba una sede judicial. «Fui a los juzgados de Plaza Castilla, aquí al lado, que estaban abarrotados. Yo no había estado ahí en mi vida. Era la primera vez y la única que he ido a declarar para algo. Yo exactamente no sabía del todo qué era, pero tenía que ir»
Al personarse en la sala, el cantante se encontró con menudo panorama que le hizo dudar de si aquello se trataba de una broma de televisión. Así recordaba el momento mientras se lo contaba al presentador del programa: «Cuando fui había una jueza y dos chicas. Me dijeron: ‘Tú has estado en un concierto y has tirado una pandereta. Me gustaría saber a quién de las dos tiraste la pandereta’. Yo pensé que era coña, que era una cámara oculta».
La explicación tenía un porqué. Y es que el punto de partida era una costumbre que el artista mantenía habitualmente sobre las tablas: «Yo tenía la costumbre en cada concierto de utilizar en una de las canciones una pandereta… Llevaba como dos años tirando panderetas. Entonces yo creo que algunas ya estaban como más preparadas.
Tal y como seguía relatando el intérprete de Pueblo Salvaje, fue en ese ese preciso cuando se desató todo. «Yo la tiré así al vuelo y en ese momento hubo un enganchón que yo no percibí en ese momento. Ese enganchón llegó a más y más. A pelea física», detalló sobre la disputa desatada entre las dos seguidoras por hacerse con el preciado recuerdo.
Ante semejante situación y lo lejos que llegó el altercado entre las seguidoras, el cantante de Isla Cristina tomó una clara decisión para evitar futuros incidentes entre su público: «Y ahí me vi yo y me dije ‘por supuesto ya no tiro más una pandereta en mi vida’. Y así ha sido».
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