Juanjo Bona

Unas croquetas muy mañas: Juanjo Bona abre su casa y nos conquista con ‘Cocina a Domicilio’

El músico se pone el delantal en un capítulo sabroso y muy de su tierra

Alba García-Fogeda

Hay días en los que un artista no necesita un escenario para conectar. A veces basta una cocina, una poco de jamón por cortar y una receta que huele a casa. Juanjo Bona es el protagonista del quinto episodio de Cocina a Domicilio, un encuentro tan cercano como sabroso en el que abre las puertas de su casa para compartir su plato favorito: las croquetas

Desde el primer minuto, el capítulo juega con la complicidad con el presentador. «Hoy hemos ido a casa de… Juanjo Bona», anuncia Diegodoal, cocinero y creador de contenidos gastronómicos. Hay hogar, hay risas y hay un detalle que lo explica todo: los dos son «mañicos». «Es un día importante, porque los dos somos… ¡Aragoneses!», comenta Juanjo antes de sacar el ingrediente estrella. Y cuando hay raíces de por medio, no hay discusión posible: jamón de Teruel, claro.

Croquetas con acento e historia

La receta es un homenaje a la cocina de siempre: leche entera, nata, huesos de jamón para infusionar sabor, mantequilla, harina y una bechamel que se trabaja con paciencia. Juanjo corta la cebolla en brunoise. «Se dice que no se hace así, pero yo lo hago», bromea. Además, comenta con humor cómo ha quedado la cebolla: «Es muy de pueblo, como yo».

 

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Aunque pasó por MasterChef Celebrity, aquí no viene a impresionar. El cantante aragonés, por ello, recibe un aprobado cortando cebolla. Eso sí, algo queda de aquella experiencia. Cuando llega la pregunta clave: ¿cómo se llama la mezcla de mantequilla y harina? Responde sin dudar: roux. Acierto. Aplauso breve. Y de vuelta a lo importante. «Uf, qué bien huele esto», comenta, dejando claro que el olfato manda más que cualquier técnica.

Un jurado de confianza para Juanjo Bona

Para la cata final aparece Martín Urrutia, cantante y novio de Juanjo, que se convierte en jurado improvisado. Nevera llena, mucha verdura y una sorpresa que desata carcajadas: tres botes de Nutella. «Siempre me gusta tener la nevera llena», admite Juanjo.

Las croquetas salen perfectas y vuelan del plato. «¿Está buena?», preguntan. Martín no duda: «Está brutal». Y con esa sentencia queda claro que, sin escenario ni aplausos, Juanjo Bona también sabe conquistar. A veces, basta con una croqueta bien hecha.

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