
Pero lo cierto es que se desconocen algunos de los peligros que puede acarrear su uso continuado. Ha sido el reconocido cardiólogo José Abellán quien, a través de sus redes sociales oficiales y más concretamente en su cuenta oficial de Instagram ha argumentado que un uso habitual de colutorio puede afectar gravemente a los niveles de presión arterial.
En el vídeo publicado por el cardiólogo y divulgador José Abellán, que ya acumula un millón de seguidores, podemos verle a él mismo derrochando un bote completo de colutorio por el inodoro, acompañado de rótulos en los que podemos leer que «su uso habitual casi duplica el riesgo de hipertensión». La hipertensión o presión arterial alta puede desembocar en grandes problemas para la salud humana, como las enfermedades relacionadas con el corazón, los problemas cerebrovasculares o la insuficiencia renal, y su aparición puede llegar a estar vinculada con el uso de colutorios antibacterianos.
«Nunca recomiendo el uso habitual de colutorios, existe una relación bien documentada entre el uso de colutorios orales antibacterianos y el riesgo de hipertensión. Quienes los usan de forma habitual aumentan su riesgo de hipertensión un 85%, en comparación con quienes no los usan. Además, de manera directa y casi inmediata (efecto en minutos, en menos de una hora)», comienza explicando el Doctor en su vídeo, añadiendo además que en aquellos que tienen «clorhexidina» el efecto es, si cabe, más notable.
Además, con evidencia científica, para a explicar que esto ocurre ya que este tipo de colutorio «atacan a las bacterias orales con capacidad de convertir los nitratos a nitritos, y ello reduce el óxido nítrico que pasa a tu cuerpo, y este óxido nítrico es un vasodilatador clave en la regulación de tu presión arterial«. No obstante, el miedo no debería expandirse más allá de este tipo de producto, ya que Abellán también confirma que «este riesgo no se ha detectado con el uso de pasta dentífrica convencional ni con colutorios no antibacterianos«.
Lo más habitual es que la hipertensión no se manifieste, a no ser que sus valores excedan ciertos parámetros. Pero hay otros casos en los que sí que podemos llegar a predecirla, con síntomas como dolores de cabeza intensos, visión borrosa, mareos, náuseas, dificultad para respirar de manera correcta, presión en el pecho, pitidos o confusión generalizada, entre otros.
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