
Ahora, después de meses de carretera, escenarios y encuentros con su público, la gira llega a su final. Pero antes de cerrar la puerta de esta ‘Casa Mía’, toca echar la vista atrás. Porque si Casa Mía era una invitación a entrar en el universo de Vanesa, durante estos meses hemos tenido tiempo de sobra para conocer cada habitación.
El concepto de la gira estaba claro desde el principio. Vanesa quería convertir sus conciertos en un espacio de encuentro con el público, un lugar donde cabían las canciones nuevas, los recuerdos y también las historias que suceden cuando un artista se encuentra cara a cara con su público.
Uno de los grandes momentos llegó en Madrid, donde más de 15.000 personas llenaron el Movistar Arena. Vanesa jugaba en casa – o, al menos, en una de ellas – y quiso ejercer de anfitriona. Durante más de dos horas sonaron canciones como Inmunes, Complicidad, Polvo de mariposas o Arráncame, junto a los nuevos temas de Casa Mía, entre ellos 60s, Besos y descuidos y Lobos.
Samürai se subió al escenario para cantar Me sucedes junto a Vanesa, mientras que Joaquín Sabina y Camilo estuvieron presentes de otra manera: sus voces aparecieron en las interpretaciones de No nos supimos querer y Maldita mudanza, respectivamente.
Uno de los momentos más especiales del repertorio fue ‘90 minutos’, una canción que Vanesa compuso para India Martínez y que terminó convirtiéndose en uno de los temas más reconocidos de la artista cordobesa.
Durante la gira, Vanesa decidió recuperarla para cantarla ella misma sobre el escenario. La historia detrás de la canción hacía que el momento tuviera todavía más sentido: había nacido de una conversación entre ambas artistas sobre el amor y Vanesa terminó entregándosela a India. Años después, volvió a hacerla suya en directo.
El público también forma parte del repertorio
Vanesa ha demostrado durante toda la gira que la improvisación forma parte de su manera de entender el directo. En alguno de sus conciertos llegó incluso a crear una canción sobre la marcha a partir de una persona del público.
También se convirtió en tradición una de las preguntas más inesperadas de la noche: “¿Y tú, por quién cambiarías tu lado de la cama?”, un guiño a Borgoña que servía para romper la distancia entre escenario y patio de butacas y generar algunas de las respuestas más divertidas de cada concierto.
Antes de regresar a España para su recorrido de verano, Casa Mía cruzó el Atlántico. Vanesa pasó por Uruguay y Argentina, con dos noches en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires y conciertos también en Rosario, Córdoba y Mendoza.
Después llegó de nuevo el turno de España: Tarragona, Jaén, Lucena, Barcelona, Villanueva de la Serena, Almuñécar, La Antilla, Algeciras, Marbella, El Puerto de Santa María y Alcalá de Henares fueron algunas de las paradas de una segunda parte de la gira marcada por los escenarios de verano.
Un escenario compartido
Uno de los conciertos más recientes dejó además una de esas imágenes que resumen el espíritu de la gira. En Alcalá de Henares, Vanesa invitó al escenario a Salma, participante de Operación Triunfo 2023, y a la artista mexicana Agris.
@salmaversiontiktoker no te pude retener con @vanesamartin_ ♬ sonido original – salmaaaaaa
Con Salma interpretó No te pude retener, en un encuentro que la propia artista celebró después en redes sociales. Fue una nueva muestra de su interés por compartir escenario con voces de distintas generaciones y dar espacio a artistas emergentes.
El cierre de Casa Mía llega en un momento especialmente simbólico para Vanesa Martín. 2026 marca veinte años desde la publicación de Agua, su primer álbum de estudio. Por eso, quizá el mejor resumen de Casa Mía no sea hablar de un final, sino de una transición. La gira ha permitido a Vanesa presentar su música más reciente sin renunciar a las canciones que el público ha convertido en parte de su propia historia.
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