Estilo de vida

Aprovecha la cuarentena para cambiar tu alimentación ¡te sentirás mejor y perderás peso!

01/05/2020, a las 07:42


Mi nombre es Alejandro Vera, y soy psicólogo y nutricionista.

No descubro nada nuevo contándote que la situación de confinamiento está siendo dura para muchas personas y que más lo es, según se suceden las semanas.

En mis consultas online, a menudo salen temas como la incertidumbre, la pérdida y uno con el que me estoy encontrando cada vez más frecuentemente: la alimentación.

Aburrimiento y ansiedad: una mala combinación

 

Estamos en casa, en algunos casos con poco que hacer. Tenemos miedo respecto al futuro: ¿mantendré mi trabajo? ¿podré seguir conociendo al chico o chica con quién había comenzado a tener una relación?

La nevera se encuentra a escasos metros y tampoco es que tengamos muchas ganas de luchar y resistirnos. Cómo ves, la situación es idónea para coquetear de mala manera con la comida. Algunas personas conciben esto como una situación de permiso temporal. Sin embargo, a mí lo que me preocupa es que esta situación va a durar lo suficiente en el tiempo como para generar un hábito que luego cueste mucho esfuerzo revertir.

Algunas pautas para cuidar la alimentación en casa:

 

A pesar de que lo he pintado de manera un poco “gris”, realmente pienso que esto que le está sucediendo a muchas personas con la alimentación es muy humano. Es normal que en momentos como estos nos rindamos.

El objetivo de estas pautas es tratar de “amenizar” y regular un poco el consumo alimentario, si bien, el objetivo nunca es la estoicidad. Es decir, no se trata de que lo hagamos perfecto y no comamos nada de manera “inapropiada”. Simplemente, cuidar un poco el asunto.

Estas son algunas de las pautas que estoy compartiendo con mis pacientes:

Volver a los fuegos

 

Cuanto menos tenemos que hacer, menos queremos. Esto es así, la acción llama a la acción y el descanso a la pereza. Una de las primeras rutinas que solemos perder y que veo que están abandonando algunos de mis pacientes, es la cocina.

Es fácil caer en la tentación de dejar de cocinar y comenzar a comer cualquier cosa a deshora. Por esta razón, mi primera pauta es que recuperes tus hábitos y que incluso, aproveches el tirón para desarrollar nuevas habilidades culinarias.

Motivarse con la cocina saludable puede ser una manera de recuperar la satisfacción por el autocuidado. De hecho, podríamos ser nosotros mismos quiénes elaboremos aquellos alimentos de los que puede que estemos abusando.

Un ejemplo de esto, podría ser la elaboración de tartas saludables o galletas caseras. Como ya sabemos, no existe la galleta comercial sana. Sin embargo, con un poquito de avena y algún topping rico podemos hacer maravillas.

Con esto, sobre todo, quiero que recuperes la ilusión, ya que creo que es el mejor antídoto para cuidar la alimentación.

 

El placer no acaba en la comida

 

Que comer es un auténtico placer, es algo indiscutible. Como nutricionista, jamás le recomendaría a ningún paciente prescindir del manjar de los dioses. Sin embargo, es cierto que a veces, cuando no se nos ocurre otra cosa para disfrutar o sentirnos bien, acabamos recurriendo a la comida porque es la opción más inmediata.

Comer Cadena Dial

También es cierto que, estando en casa, las opciones son más limitadas. Sin embargo, no considero que sea imposible disfrutar de otras cosas. Las personas estamos hechas para “sentir” y no podemos posponer la vida hasta que acabe la cuarentena.

Es necesario que encontremos algo en casa que atrape nuestra atención. En consulta online, a mis pacientes les pedía que lo hiciesen, que encontrasen algo que les motivara. Al comienzo siempre me decían que no había nada. Tras insistir, la mayoría han acabado encontrar algo a lo que están dedicando su día y que además les ayuda a estar conectados consigo mismos: ya sea coser, pintar, montar una página web…

Cuando te sientes “lleno”, es curioso que necesitamos comer mucho menos.

 

Esconde la comida

 

A lo mejor, este consejo te parece algo básico, pero es que a veces las soluciones más sencillas son también las más eficaces. Imagínate una persona que quiere dejar de fumar y que su entorno no parase de ofrecerle cigarrillos, duro, ¿verdad?

Pues con la comida ocurre exactamente igual, si tenemos a tiro de baldosa un montón de comida, eso para nuestro cerebro es un insight constante. Más aún, si encima la vemos.

Retira de la sala donde pases más tiempo toda la alimentación que tengas. Por ejemplo, si haces vida en el salón o cuarto de estar, procura que no haya comida allí. Si sientes que no te puedes controlar, lleva parte de la comida que se pueda transportar al trastero o a algún sitio donde el acceso sea más complicado: un altillo, en el fondo de un canapé, etc.

Es posible que estés pensando ¿y para qué va a servir eso? ¿si la puedo coger cuando quiera?

Pues sirve, para nuestra mente es sumamente disuasorio saber que va a ser un “jaleo” coger la comida. Además, sirve como recordatorio de porque la hemos puesto ahí. Varias personas han puesto en práctica este consejo y han mejorado su relación con la alimentación durante la cuarentena.

Haz varias comidas al día

 

En mi trabajo como nutricionista, esta es seguramente una de las frases que más repito. Hacer varias comidas al día contribuye a la saciación fisiológica. Además, para nuestro cerebro supone un orden. Si el plan es aguantar sin comer desde las 14:00 hasta las 21:00 (por ejemplo), lo más seguro es que me permita durante ese lapso de tiempo comer cuando me plazca.

Sin embargo, si yo sé que a las 18:00 es la hora de merendar, seguramente me espere a ese momento, en vez de picar algo cada x tiempo.

Pide ayuda

 

Si la situación te está superando, puedes pedir ayuda, no tienes que esperar a que la cuarentena pase. Creo que muchas personas están enfocando esta situación como algo que “hay que pasar y ya está”.

Sin embargo, ¿por qué pasarlo mal? La mayoría de profesionales seguimos activos y no hemos parado. Ahora la terapia es online sí, pero funciona igualmente. De manera qué, mi consejo es que no te quedes en esa falsa sensación de confort, qué, aunque parezca cómoda, realmente no te hace sentir bien.

 

 

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