Alejandro Sanz

La canción en la que Alejandro Sanz se pone en la piel de la persona engañada

El artista retrata un triángulo amoroso utilizando los ciclos lunares

Lola Rabal

Alejandro Sanz siempre es el maestro si se trata de expresar la pasión y las emociones frenéticas en canciones, pero en Sábanas de Seda nos muestra una faceta distinta y poco común en su repertorio: la perspectiva del engañado en un triángulo amoroso. En esta canción, Sanz explora los sentimientos complejos y más agridulces de ser el hombre traicionado, pero también el que entiende y hasta simpatiza con la atracción hacia su pareja por ‘el otro’.

Sábanas de Seda es una narrativa poética donde Sanz describe cómo su mujer, bajo la luz de la luna, se entrega a otro hombre. La letra comienza con Sanz reconociendo la «rara fortuna» del amante de su esposa, quien ha tenido el privilegio de conocer su corazón. La letra de la canción es una mezcla continua entre la resignación y comprensión, algo que no es común en canciones sobre infidelidad, donde la traición suele ser tratada con impotencia y rabia.


La letra continúa detallando cómo su esposa no se corta las venas ante el descubrimiento de caricias ajenas, sino que regresa a él. Sanz introduce la idea de que su amor es tan fuerte y ciego que es capaz de perdonar y aceptar las infidelidades de su pareja. Un amor incondicional y una profunda comprensión de la naturaleza humana, donde la pasión y el deseo pueden llevar a momentos de traición, pero no necesariamente destruyen el amor que sustenta la relación.

Alejandro canta, «Que si el amante de turno es despierto y no es un capullo, ella se instala un buen rato en su huerto mientras yo aúllo». No solo acepta la infidelidad, sino que también admira al amante, entendiendo que la pasión de su esposa es algo natural y casi inevitable.

La canción también toca el tema del ciclo lunar, simbolizando los altos y bajos de la pasión. «Pero después viene el cuarto menguante, quieras que no, desmereciendo con ello el amante, compréndelo». Aunque los amantes puedan ser emocionantes en su momento, Sanz espera que la pasión disminuya, y es en ese momento de calma que su esposa regresará a él, buscando la estabilidad y el calor de la costumbre.

Letra de Sábanas de Seda de Alejandro Sanz

Tú que has tenido la rara fortuna
De conocer
El corazón a la luz de la luna
De mi mujer,
Tú, que supiste cogerle el tranquillo
A sus abrazos,
Más de una vez te adivino en el brillo
De sus ojazos.

Aunque el en sueño se vista de seda
No me entusiasma
Cuando en la noche una sábana enreda
Y es tu fantasma.

Cuando descubre caricias ajenas
Sobre mi piel,
Ella, en lugar de cortarse las venas,
Me es muy infiel
Y, aunque a mi lado fielmente regresa
Porque es muy buena,
Puede también darme alguna sorpresa
Si hay luna llena.

Que si el amante de turno es despierto
Y no es un capullo
Ella se instala un buen rato en su huerto
Mientras yo aúllo.

Si el astro loco preside el paisaje
Nada es soez
E igual que a ella le viste de encaje
Su desnudez
Da un espectáculo resplandeciente
De un simple falo,
Lo magnifíca románticamente
Bajo su halo.

Y ella lo ve cual si fuera una allaja
Y lo acaricia
Y, pues la luna es de quien la trabaja,
Se hace justicia.

Pero después viene el cuarto menguante,
Quieras que no
Desmereciendo con ello el amante,
Compréndelo,
Entonces ella me busca por bares
De cara oculta
Y vuelvo a ser el primus inter pares,
Ella me indulta.

Y eso fue todo y se acuesta a mi lado
Junto a la lumbre,
Al calorcillo del fuego sagrado
De la costumbre.

Yo, que de otras no soy el marido,
Fíjate tú,
Echo de menos el tenso latido
Del «amour fou»,
Pero ese amor pasa por avatares
Bastante extraños
Cuando a pesar de todos los pesares
Pasan los años.

Y yo lo tuve y está en mi cabeza,
Nunca lo olvido,
Y… Para qué voy a hablar de belleza,
Tú la has tenido.

Tú la has tenido, la rara fortuna
De conocer
El corazón a la luz de la luna
De mi mujer,
Tú que supiste tomarle el tranquillo
A sus abrazos, más de una vez te adivino en el brillo
De sus ojazos.

Aunque el en sueño se vista de seda
No me entusiasma.
Cuando en la noche una sábana enreda
Y es tu fantasma
Tú que has tenido la rara fortuna
Del «amour fou».