coche diésel de segunda mano

6 detalles que debes revisar antes de comprar un coche diésel de segunda mano

Estos son los elementos clave que conviene tener en cuenta previamente

Alba García-Fogeda

Comprar un coche diésel de segunda mano puede ser una excelente forma de ahorrar, pero también una decisión que conviene tomar con calma. Aunque estos vehículos destacan por su bajo consumo y su durabilidad, algunos de sus componentes son especialmente costosos de reparar si no se encuentran en buen estado.

Antes de cerrar la compra, las páginas web especializadas en motor como El País Motor o Coches.net coinciden en revisar a fondo el vehículo para evitar averías que pueden suponer un importante desembolso. Estos son los seis aspectos que conviene comprobar.

Los 6 detalles que debes revisar antes de comprar un coche diésel de segunda mano

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  • El estado del motor

El primer paso es comprobar que el motor arranca sin dificultad y funciona de forma estable. Ruidos metálicos, vibraciones excesivas, pérdidas de aceite o un humo anormal por el tubo de escape pueden ser señales de que existe algún problema mecánico que requerirá una reparación.

  • El turbo y el sistema anticontaminación

El turbo es una de las piezas más caras de sustituir en un coche diésel. Además, conviene revisar el estado de la válvula EGR y del filtro de partículas (FAP), dos componentes que suelen acumular averías, especialmente si el vehículo ha circulado principalmente por ciudad o ha realizado muchos trayectos cortos.

  • El embrague y el volante bimasa

Otro de los puntos que recomiendan revisar los especialistas es el embrague. Si al conducir patina, hace ruidos extraños o el pedal ofrece un tacto poco habitual, podría indicar desgaste. En muchos modelos diésel también es importante comprobar el estado del volante bimasa, cuya sustitución puede resultar especialmente costosa.

  • El historial de mantenimiento y la documentación

Antes de comprar, es aconsejable solicitar el historial de revisiones para comprobar si se han realizado los mantenimientos recomendados por el fabricante. También conviene verificar que la documentación está en regla y que el vehículo no tiene cargas o incidencias pendientes.

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  • El kilometraje real

Los kilómetros recorridos deben ser coherentes con la antigüedad y el estado general del coche. Un volante muy desgastado, pedales deteriorados o un interior excesivamente usado pueden hacer sospechar que el kilometraje no refleja el uso real del vehículo.

  • La prueba de conducción

Por último, ningún experto recomienda comprar un coche sin probarlo antes. Durante la conducción es importante comprobar que la dirección responde correctamente, que los frenos funcionan con normalidad, que las marchas entran sin dificultad y que no aparecen vibraciones o ruidos extraños. Si todavía existen dudas, una revisión en un taller de confianza antes de formalizar la compra puede evitar más de un disgusto.

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