
Cada vez más parejas apuestan por celebraciones con un mínimo de 20 invitados y un máximo de 50. Un formato íntimo que rompe con la idea tradicional de boda multitudinaria y que prioriza la cercanía frente a la cantidad. Tal y como apuntan distintos portales especializados como Luce Spósa, este tipo de enlaces se consolida como una de las grandes tendencias nupciales del momento.
¿En qué consiste exactamente una microboda? La clave está en la lista de asistentes. Solo familiares y amigos verdaderamente imprescindibles. Sin compromisos, sin presiones externas y sin tener que invitar ‘por quedar bien’.
Esto permite que la pareja viva el momento de forma más relajada. Al reducir el número de asistentes, desaparece esa sensación de tener que atender a cientos de personas. El resultado es una celebración más cercana, emocional y auténtica.
Uno de los grandes motivos detrás del auge de las microbodas es el económico. Una boda tradicional implica un gasto elevado en catering, espacio, decoración y logística. Reducir la lista permite ajustar el presupuesto sin renunciar a la calidad.
De hecho, muchas parejas optan por invertir mejor el dinero: menús más exclusivos, ubicaciones especiales o detalles personalizados que marcan la diferencia. Porque una boda pequeña no es sinónimo de sencilla, sino de cuidada.
Otro beneficio importante es la organización. Menos invitados significa menos complicaciones, menos estrés y decisiones más ágiles. Todo fluye de forma más natural.